La práctica de la gratitud, junto con el perdón, es una de las herramientas energéticas fundamentales para crear conscientemente la propia vida.
Cuando una persona siente una profunda gratitud, de su interior brota un potente flujo de vibraciones únicas. Esta frecuencia se sitúa justo un peldaño por debajo del amor incondicional. Y si amar incondicionalmente a todo y a todos puede parecer una tarea ardua —pues requiere, ante todo, amarnos y aceptarnos a nosotros mismos en todas nuestras facetas, incluida nuestra sombra—, sentir gratitud es una puerta de acceso mucho más sencilla e inmediata. Cada uno de nosotros, de hecho, ha vivido situaciones por las que puede decir un sincero «gracias».
El verdadero salto cuántico, el nivel más alto de esta práctica, se produce cuando se pasa de sentir gratitud por algo (un objeto, un acontecimiento concreto) a un estado del ser, una sensación total y constante de gratitud interior que vibra independientemente de las circunstancias externas.
1. Mis agradecimientos
La tarea es muy sencilla, pero para que este estado vibratorio se convierta en un automatismo natural que funcione a tu favor, es necesario practicar a diario.
Empieza creando una lista de aquello por lo que estás agradecido, dividiéndola en tres áreas principales:
Profesional y material: ¿Por qué sientes gratitud en tu trabajo, tu empresa o los talentos que expresas en el mundo?
Relaciones personales: ¿Por qué sientes gratitud hacia las personas que te rodean, tu familia, tus amigos o tus profesores?
Hacia ti mismo: ¿Por qué estás agradecido contigo mismo hoy? (Puede ser un pequeño logro, un momento en el que cuidaste de tu cuerpo o una situación en la que pudiste establecer un límite saludable).
Regla de oro: Cada día tienes que elaborar una nueva lista. Las respuestas nunca deben repetirse. Esto obliga a la mente a salir de los patrones habituales y a buscar constantemente nueva luz y nuevas bendiciones en el momento presente.
2. Ejercicio de gratitud activa
Después de escribir tu lista, es hora de bajar las palabras de la mente al corazón. El objetivo de este paso es sentir gratitud, no sólo pensar en ella lógicamente.
Céntrate: ponte en una postura cómoda y cierra los ojos. Lleva tu atención a tu respiración.
Respira desde el corazón: haz tres respiraciones profundas, imaginando que inhalas y exhalas directamente desde el centro del pecho.
Despierta tu memoria celular: Trae a tu mente un momento exacto de tu vida en el que sentiste una inmensa gratitud por algo que alguien hizo por ti. Recuerda ese instante en el que sentiste surgir de tu interior un flujo cálido y poderoso. Captura esa sensación física y emocional.
Activa la lista: Ahora vuelve mentalmente a tu lista de hoy. Concéntrate en el primer elemento.
Inspira y espira: * Mientras inspiras, di mentalmente: “Gracias”. Llena tu campo energético con esta luz.
Al exhalar, di mentalmente: “Ofrezco”. Siente cómo tu corazón se abre y este poderoso flujo se devuelve al Universo, creando un círculo virtuoso.
Repite: Haz lo mismo con el segundo y el tercer elemento de tu lista: inhala “Gracias”, exhala “Me ofrezco”.
Al día siguiente repite el ejercicio con tu nueva lista. Es esencial no sólo decir la palabra “gracias”, ¡sino dejar que esta frecuencia vibre en cada célula del cuerpo físico y de los cuerpos sutiles!
3. Comparte tu luz con tus amigos
La energía se expande cuando se comparte. Publica tu lista de gratitud en tu perfil social. Un día, una lista. Puedes añadir una pregunta sencilla para quienes te lean: “Y tú, ¿de qué estás agradecido hoy?”.
Es la mejor manera de elevar la vibración colectiva e inspirar a tus conocidos para que hagan lo mismo.
¿Qué hacer si no utilizas las redes sociales? ¡No hay problema! Deja tu lista de gratitud en los comentarios de abajo. Compartir públicamente tu gratitud es un acto de poder que refuerza tu intención en el mundo material.


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