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En el primer artículo de la serie, se habló del Principio Crístico universal del Amor y la Luz Divinos, que está poniéndose a disposición de la humanidad para su realización en la materia.
Para Lauren Gorgo, la materialización de esta frecuencia superior requiere no solo un cambio espiritual interior, sino también una profunda reestructuración a nivel masculino y femenino. Sin su restauración e integración, la materialización del Paraíso en la Tierra es imposible.
El principio masculino es portador de la arquitectura, del apoyo interior y de la capacidad de realizar el plan del alma en el mundo manifiesto. Es la parte masculina de nosotros la que proporciona el anclaje, la protección, el apoyo y la solidez para todos los cambios que están ocurriendo ahora a nivel planetario, colectivo e individual.
El año 2025 es la fase en la que se activa físicamente la nueva arquitectura del principio masculino. Todo lo que antes era solo código o potencial comienza a materializarse, a través de nuevas acciones, proyectos, relaciones, roles de liderazgo, a través del restablecimiento de la capacidad de ser un apoyo no solo para uno mismo, sino también para los demás.
Este artículo se basa estrictamente en los materiales de Lauren Gorgo y continúa la lógica del cambio colectivo descrita en la primera y segunda parte de esta serie.
Aquí veremos en detalle qué es el principio masculino, cuáles son las fases y transformaciones por las que pasa, cuáles son los atributos que distinguen al masculino inferior del superior (soberano) y por qué su recuperación es un paso fundamental en la evolución planetaria y personal.
ADVERTENCIA IMPORTANTE: en cada ser humano están presentes tanto lo masculino (yang) como lo femenino (yin), solo que en diferentes proporciones.
Esta relación no siempre coincide con el sexo biológico: hay mujeres con una energía yang predominante (estructura, voluntad, lógica, actividad, mando) y hombres que tienen una naturaleza yin dominante (sentimiento, suavidad, pasividad, flujo creativo).
Por lo tanto, cuando utilizamos la palabra «mujer» nos referimos a aquellas personas que están dominadas por la naturaleza femenina (yin), independientemente de su sexo biológico. Y cuando decimos «hombre», nos referimos a aquellos que tienen una energía predominantemente masculina (yang).
Todo lo que se refiere al principio masculino o femenino en el resto del artículo se refiere siempre a la calidad energética, no a la identidad biológica. Este matiz es necesario para comprender correctamente todas las etapas y escenarios evolutivos descritos en este artículo.
La masculinidad: definición, función, papel en la evolución
El modelo masculino es una estructura divina, un «código arquitectónico» para la materia, que proporciona protección, apoyo y manifestación del impulso creativo del alma.
Es el canal para la encarnación de las fuerzas creativas, realizadoras y sustentadoras, tanto dentro del individuo como a nivel de los procesos colectivos.
La masculinidad es responsable de:
- La formación y el mantenimiento de la estructura de la vida,
- la manifestación de la voluntad y la responsabilidad
- la capacidad de arraigar y realizar las intenciones,
- la estabilidad interior, la honestidad y la autosuficiencia,
- sostener el campo femenino y crear las condiciones para que florezca la energía creativa e intuitiva.
En el sistema de Lauren Gorgo, lo masculino no es solo un aspecto individual. Es un código universal y planetario que proporciona las bases para la encarnación del principio del Amor en la Tierra.
El restablecimiento de lo masculino no es solo una labor personal de cada individuo, sino también parte de una tarea colectiva más amplia: crear una estructura para una nueva Tierra en la que la energía del Cristo cósmico pueda echar raíces.
Causas y distorsiones históricas del principio masculino
- Desaparición de la Madre Divina
La larga era de la dualidad ha provocado el alejamiento de la Madre Divina del campo colectivo de la Tierra. Esto ha sido el resultado de la distorsión de las energías, la supresión del principio femenino y la destrucción de la transmisión del poder creativo a través de lo femenino. Como consecuencia, la humanidad se ha desconectado de la Fuente, sumida en la «matriz falsa» del miedo, la supervivencia y el control.
La raíz principal del fracaso de lo masculino es la ruptura de la unión con lo Divino Femenino (Madre Cósmica). Cuando se suprimió lo femenino, se bloqueó el canal del verdadero poder creativo y de apoyo, con la consiguiente pérdida del apoyo interior, la inspiración y la conexión con la Fuente.
- Inmersión en una matriz falsa basada en el miedo y el control.
Esta condición ha provocado un cambio en el enfoque de lo masculino: del servicio, la protección y la co-creación a la supervivencia, la lucha, el control y el poder externo.
El hombre en estas condiciones se ha visto privado del apoyo interior, de la conexión con el alma y de la inspiración. Privado del apoyo femenino, el hombre se volvió excesivamente controlador, rígido, agresivo o, por el contrario, agotado interiormente, conflictivo, propenso a la autodestrucción o a la huida hacia el poder externo.
- Interrupción de la transmisión del poder creativo y del mantenimiento de la integridad interior
Cuando se «cortó» el canal de lo femenino, lo masculino comenzó a depender de mecanismos externos (jerarquías, sistemas, modelos de poder). Esto dio lugar al culto al control, al poder externo, a la negación de la vulnerabilidad y a una profunda dependencia emocional.
- Pérdida colectiva del sentido de seguridad interior y de confianza en la vida
Con la desaparición de la Madre Divina, la humanidad perdió el sentido de seguridad interior, el apoyo, la capacidad de confiar en la vida y de apoyarse en su verdadera fuente de fuerza. Esto creó un profundo sentido de separación, vulnerabilidad e inseguridad básica que constituyó la base de la cultura de la supervivencia.
- Distorsión de la energía sexual, introducción de la «matriz de la esclavitud».
El control de la energía sexual, el desplazamiento de la fuerza creativa femenina y la introducción de patrones de manipulación y dependencia se convirtieron en la base de la distorsión de lo masculino.
- Intervenciones genéticas y energéticas
A nivel planetario, se produjo una interferencia que separó los canales de lo masculino y lo femenino, aumentando el control y la pérdida del equilibrio interior (a través de la separación del sistema de chakras y la manipulación de la genética).
- Cultura de supervivencia, competencia feroz y miedo
Un modelo de dualidad y lucha que sustituyó al intento original de cooperación y apoyo.
El principio masculino «fracasó» en su expresión más baja cuando se destruyó la alianza con la Fuente (a través de lo femenino) y la supervivencia, el control, el poder externo y la separación se convirtieron en los guiones dominantes, hasta arraigarse en el ADN y la arquitectura energética del planeta.
Características de lo masculino inferior
El masculino inferior es un conjunto de patrones energéticos, conductuales y mentales estables que se formaron en el contexto de una pérdida de conexión con la Fuente y una ruptura con lo femenino.
Características principales:
- Control y dominio
Deseo constante de imponer su voluntad, de controlar, de usar la fuerza para mantener el poder externo, de actuar a través de la presión y la represión de los demás.
- Orientación hacia la autoridad externa y los sistemas patriarcales
Confianza en las estructuras sociales, las leyes externas y las jerarquías, en lugar de en la integridad interior y la confianza en uno mismo.
- Manipulación de la energía, «cordones energéticos».
Uso de cordones energéticos para mantener el control, restando poder y energía a los demás, especialmente al campo femenino.
- Sexualidad distorsionada y explotación
La sexualidad se convierte en un instrumento de poder, manipulación y esclavitud, en lugar de un canal de unión y co-creación.
- Falsa identidad, máscaras, apego a los roles
Construcción del significado y la percepción de uno mismo a través de estatus externos, imagen de «salvador», «controlador», «dominador», pérdida de la verdadera esencia interior.
- Separación, dualidad, actitud de lucha
Percepción de uno mismo y del mundo como partes aisladas, competencia eterna, «guerra por los recursos», incapacidad para establecer relaciones sinceras.
- Negación de la responsabilidad por las propias emociones y creaciones
Tendencia a culpar a los demás, a descargar responsabilidades, a no aceptar las propias emociones y las consecuencias de las propias acciones.
- Supresión y evitación de las emociones
«Congelación» emocional, bloqueo de los sentimientos, miedo a la vulnerabilidad, privilegiar la acción y las «soluciones de poder» sobre la honestidad emocional.
- Resistencia al cambio, mantenimiento de los viejos programas
Miedo a lo nuevo, terquedad, seguir formas de pensar y comportamientos obsoletos.
- Pérdida del apoyo interno, dependencia del exterior
Incapacidad para obtener fuerza del interior, dependencia de la aprobación externa, de los recursos, del poder, lo que conduce a la inestabilidad y a una constante sensación de carencia.
El masculino inferior se manifiesta con el deseo de control, el rechazo a asumir responsabilidades, la supresión de la propia fuerza, la costumbre de vivir según viejos guiones y la incapacidad de renovarse. Es un camino de aislamiento, lucha y pérdida de contacto con la Fuente de la propia energía.
Las condiciones para recuperar lo masculino soberano
Los materiales de Lauren Gorgo revelan en detalle que la transición de lo masculino inferior a lo masculino soberano es un proceso en varias etapas impulsado por cambios colectivos y personales en la arquitectura energética de la Tierra y la humanidad.
- Restauración de la Madre Divina
La tarea global de los últimos años es restaurar lo Divino Femenino (Madre Cósmica), limpiar el canal colectivo e individual de la energía femenina y restaurar la verdadera conexión interior con la Fuente.
Mientras la energía femenina permaneció reprimida y distorsionada, el principio masculino se vio privado de su apoyo interior y tuvo que recurrir a mecanismos de control externos.
El regreso de la Madre Divina es la base para el renacimiento de lo masculino, el restablecimiento del apoyo interior, la inspiración y la capacidad de ser un apoyo en lugar de un factor de represión.
- El renacimiento de lo masculino: renovación de la estructura y la función
Solo después del regreso del principio femenino es posible la renovación de lo masculino.
Lo Divino Masculino no se basa en el control o la lucha, sino en la responsabilidad madura, el apoyo, la fuerza y la capacidad de estructurar lo femenino. Lo masculino se convierte en el apoyo y la fuerza motriz de la expresión femenina…
En esta fase, lo masculino deja de controlar, realinea sus programas internos y redirige su energía para apoyar, estructurar y proteger la energía creativa femenina.
- El «recableado» colectivo e individual
Lauren Gorgo destaca la importancia de los acontecimientos energéticos colectivos que crean las condiciones para salir de la dualidad, reiniciar los viejos guiones y activar nuevos códigos en lo masculino individual y colectivo.
La transición es posible cuando:
- se restaura e integra la energía femenina (colectiva e individualmente)
- El masculino se libera de los viejos programas y de las ilusiones de control.
Se forma un nuevo equilibrio interno: lo masculino no se vuelve dominante, sino una fuerza de apoyo y estructuración para lo femenino.
El reinicio y el desplazamiento interno se completan, lo masculino asume la plena responsabilidad de sus sentimientos, sus acciones y sus creaciones.
Se inicia la fase de encarnación y materialización de lo Divino a nivel de estructuras reales, relaciones, liderazgo, proyectos.
La restauración de lo masculino soberano es siempre un proceso colectivo y personal basado en el retorno de la Madre Divina, el renacimiento de lo masculino, la superación de la puerta energética y el acuerdo interior de abandonar los viejos programas en nombre de la responsabilidad, la honestidad, el nuevo apoyo y la verdadera unión con lo femenino.
Rasgos y cualidades del Masculino Soberano
El Masculino Soberano (también Cristo/Masculino Solar) es una energía renovada y madura que se convierte en la base para construir la Nueva Tierra, nuevas relaciones, proyectos e iniciativas colectivas.
El Masculino Soberano no es solo un «líder» o un «guerrero», sino una nueva frecuencia, un nuevo modelo que se está encarnando en el planeta por primera vez en milenios.
El Principio Masculino Supremo es una manifestación madura, responsable y armoniosa de la energía masculina, en la que la fuerza se combina con la sabiduría y la acción con el respeto y el apoyo.
Este aspecto masculino se basa en la fuerza interior, la integridad y la capacidad de crear no en nombre del control, sino por el bien común y la realización del potencial de todas las cosas.
Atributos clave del masculino superior:
- Asumir la plena responsabilidad de la propia vida y de la propia contribución.
- Liderazgo tranquilo y seguro a través del ejemplo personal
- Respeto por los límites, los sentimientos y la singularidad de cada uno.
- Disposición a servir, apoyar, inspirar y proteger sin abusar.
- Capacidad para construir cooperación y crear cosas nuevas gracias a la integridad y el equilibrio interior.
- Confianza interior y plena responsabilidad
El masculino soberano ya no busca apoyo en el exterior, ya no depende de las viejas estructuras. Confía en su conexión con la Fuente, convirtiéndose en su propio garante, líder y portador de la arquitectura de la nueva vida.
- Honestidad, transparencia, sinceridad
Esta energía se manifiesta a través de la honestidad absoluta, la capacidad de mantener la verdad independientemente de las presiones externas, de mantener un «espacio de seguridad» y claridad para uno mismo y para los demás.
- Calma, estabilidad emocional, paz interior
El masculino soberano es capaz de mantenerse centrado incluso en situaciones difíciles, de no dejarse involucrar por el caos, de mantener el equilibrio interior y la madurez emocional.
- «Noble moderación»: moderación y sabiduría en la acción
La verdadera fuerza de este hombre reside en la moderación, la madurez interior y la capacidad de actuar con sabiduría en lugar de por reacción o impulso.
- La capacidad de mantener el espacio sin interferir ni controlar.
El masculino soberano no necesita ser controlado ni impuesto: su mera presencia crea estabilidad y paz para los demás y activa las mejores cualidades de quienes le rodean.
- Nuevo liderazgo y voluntad de ser un ejemplo
El masculino se convierte en un código vivo de nuevo liderazgo, no a través del poder, sino a través de la creación, la apertura, el apoyo y la honestidad, no solo para uno mismo, sino para todo el equipo.
- Guardián del Grial: al servicio de lo femenino y de la colectividad
La tarea del masculino soberano no es consumir, sino proteger, apoyar y fortalecer lo femenino, para convertirse en el guardián del espacio para el nacimiento de lo nuevo.
- Unidad con lo femenino, integración del equilibrio y servicio al planeta
El masculino soberano actúa en unión con lo femenino, encarna el equilibrio, ayuda a integrar la nueva arquitectura del planeta, se convierte en portador de la frecuencia de la Unidad y el Amor.
El masculino soberano es un nuevo modelo de madurez, apoyo, responsabilidad interior y liderazgo sabio, capaz de mantener el espacio para la evolución colectiva, de apoyar lo femenino, de materializar el Diseño Divino en la materia y de crear una nueva sociedad en la Tierra.
Ascensión de lo masculino inferior
El paso de lo masculino inferior a lo superior es un proceso secuencial que implica un trabajo interior, un cambio de los guiones habituales y una profunda reestructuración a nivel de pensamiento, sentimiento y comportamiento. Este camino es universal: tanto los hombres como las mujeres lo recorren, integrando lo masculino en sí mismos.
1. La llamada interior al cambio y el reajuste de los viejos guiones
El viaje hacia la madurez comienza con una sensación de crisis interior. Se siente que las formas familiares de realización, control, poder externo y los viejos patrones de sexualidad y relación ya no funcionan o ya no aportan un apoyo real.
«Este proceso es un cambio interno que se manifiesta como una creciente sensación de vacío interior, pérdida de ambición y desintegración de programas masculinos obsoletos».
Hay una llamada interior al poder auténtico, una sensación de que la vida requiere un cambio, aunque aún no está claro cuál será el nuevo camino. Esto puede ir acompañado de cansancio, frustración y pérdida de interés por los objetivos y roles familiares.
- Durante este periodo, el hombre puede experimentar inestabilidad emocional, pérdida del «sabor de la vida» y sentimientos de soledad o aislamiento.
- A menudo se siente atraído por la soledad, la naturaleza y las prácticas interiores.
- A nivel físico, puede haber trastornos del sueño, la energía parece «profundizarse».
2. Revelación de viejos patrones y «exámenes» de madurez.
Este período activa desafíos internos y externos que sacan a la luz viejos patrones: control, rigidez, irritación, evitación de las emociones, manipulación de la sexualidad.
«Este Saturno retrógrado funcionará como un fuego purificador, quemando los patrones guiados por el ego, la programación de supervivencia y los arquetipos masculinos distorsionados y las dinámicas que han moldeado las relaciones en el viejo paradigma».
La vida presenta situaciones en las que el hombre se ve obligado a elegir entre la respuesta defensiva habitual (empujar, demostrar, cerrar) y una nueva forma de admitir honestamente la vulnerabilidad, la responsabilidad y las emociones.
Son pruebas en las que el hombre aprende a no culpar a los demás, a no huir del dolor, sino a vivir conscientemente los cambios internos.
- Puede producirse una oleada de «viejos conflictos» en las relaciones, en el trabajo, en la familia.
- Aparece la pregunta interior: «¿Quién soy yo si no tengo el control?».
- A veces se activan síntomas físicos: tensión en el cuerpo, dolores de cabeza, brotes de agresividad, tras los cuales llega el alivio.
3. Rechazo consciente del poder externo, búsqueda de un apoyo interior
Poco a poco se llega a la conciencia de que el verdadero poder no reside en el control externo, en el estatus o en los «logros», sino en la honestidad interior y en la capacidad de hacer espacio para uno mismo y para los demás.
«Ya no dependéis de mecanismos externos basados en el miedo, la supervivencia, la escasez o la distorsión. Vuestros recursos ahora provienen exclusivamente del interior. Este es un paso soberano hacia una nueva arquitectura de la masculinidad…».
El hombre (energía Yang) aprende a detenerse antes de reaccionar, a escucharse a sí mismo, a no tener miedo de los sentimientos temporales de vacío o soledad.
Esta es la fase de formación de la propia misión, de los propios valores personales, de un nuevo punto de referencia, independientemente de la opinión de los demás o de las circunstancias externas.
- Es importante no confundir la nueva disciplina con el autocastigo: no se trata de «ser muy estricto consigo mismo», sino de cuidarse.
- Las prácticas tranquilas, los paseos, cualquier actividad que aporte una sensación de plenitud son muy útiles.
- A veces uno querría «escapar», abandonarlo todo, pero esta es una fase de ralentización interior, importante para el salto futuro.
4. Formación de la independencia y la responsabilidad
En esta fase, el hombre domina la responsabilidad madura: deja de culpar a las circunstancias, a la familia, a la mujer, a los padres o a la «vida».
«Aquellos que están preparados para asumir toda la responsabilidad energética son los que se moverán con total autonomía y se convertirán en líderes de su propia vida». Tened en cuenta que la responsabilidad energética es idéntica a confiar en vuestra propia Alma…».
Surge la capacidad de reconocer los propios sentimientos, las decisiones y las consecuencias de las acciones sin menospreciarse, de construir límites personales y de desarrollar la disciplina interior como forma de respeto por uno mismo.
En este punto, el hombre aprende a aceptar que su vida está en sus manos.
- Periódicamente, el hombre «resbala» hacia el viejo patrón de culparse a sí mismo o compadecerse, pero ahora lo reconoce mucho más rápidamente y vuelve al centro.
- Está surgiendo el hábito de analizar dónde estoy esperando la aprobación, dónde estoy ocultando la responsabilidad, dónde estoy «busco la culpa».
- El respeto por uno mismo no se manifiesta en la rigidez, sino en la honestidad y la coherencia, sin abusar de uno mismo.
5. Abrir el corazón y desarrollar la madurez emocional
La fase de transición más importante es la apertura del corazón. El hombre atraviesa una crisis interior, abandona el control y, por primera vez, se permite sentir de verdad, ser vulnerable y honesto consigo mismo.
Es en este punto cuando el hombre abandona su habitual «caparazón» y comienza a ver el corazón como centro de atracción, verdad y apoyo.
Se trata de un paso de vivir desde la cabeza a vivir desde lo más profundo, donde la honestidad y el sentido de uno mismo se convierten en la base para nuevas decisiones y relaciones.
Una vez abierto el corazón, el hombre comienza a desarrollar una madurez emocional:
- aprende a reconocer y a vivir sus propios sentimientos, sin reprimir, evitar o temer la vulnerabilidad;
- es capaz de regular sus reacciones, de no enfadarse con sus seres queridos, de ser sincero consigo mismo y con los demás;
- no confunde la apertura emocional con la «debilidad», sino que siente una nueva fuerza en ella.
En este nivel, el hombre se vuelve capaz de escuchar a los demás desde el corazón, de respetar los sentimientos, de apoyar lo femenino (en sí mismo y fuera de sí) a través de la presencia, la empatía y la participación sincera.
Solo este masculino puede ser un «espacio seguro» para la pareja, el equipo, la familia, la co-creación.
Es la apertura del corazón lo que da lugar al desarrollo de una emotividad madura, a la capacidad de generar confianza, de mantener el equilibrio en las relaciones y de inspirar a los demás con honestidad y profundidad.
6. Nuevo liderazgo, equilibrio con lo femenino e integración de la energía sagrada
El liderazgo masculino ya no se basa en el dominio o la competencia, sino en la voluntad de ser un ancla, un apoyo para el crecimiento y la co-creación.
En este punto, la sexualidad y la energía creativa comienzan a integrarse armoniosamente con el corazón y la mente, el hombre deja de utilizar la sexualidad como instrumento de control, sino que la abre como canal de inspiración y profunda intimidad.
«Por primera vez en muchas vidas, lo masculino ya no toma del Grial, sino que vuelve a custodiar sus puertas».
«La Mente iluminada puede ahora coexistir en armonía con el Corazón despierto… el desmantelamiento de las estructuras subterráneas ha liberado la mente masculina para trabajar en verdadera colaboración con el Corazón femenino…».
Surge la capacidad de construir alianzas maduras y confiadas, tanto en pareja como en equipo y al servicio del planeta.
- Surge la capacidad de no «decidir» por los demás, sino de apoyar el crecimiento y la autonomía de quienes nos rodean.
- En las relaciones, lo masculino ya no «compite» con lo femenino, sino que experimenta la alegría del equilibrio y la co-creación.
- La sexualidad no se convierte en una prueba de «poder masculino», sino en una expresión de profundo amor y confianza.
7. Soberanía, autonomía, capacidad de apoyar a los demás
En la fase más alta, el hombre adquiere una verdadera autonomía y madurez: es capaz de mantener la estructura y «mantener la frecuencia» para la familia, el equipo, la comunidad.
«Este es el nuevo fuego encarnado que comenzará a arder brillantemente desde dentro, desde el Corazón solar de aquellos que emprenden el camino del dominio de la energía masculina… para recrear su realidad… con una fuerza creativa interior que da vida a la confianza y el apoyo en vuestras creaciones a nivel del Alma».
Surge el deseo no solo de construir la propia vida, sino de apoyar a los demás en su maduración, de ayudar a liberar el potencial sin miedo a perder poder o significado.
- El hombre maduro acepta fácilmente la autonomía de los demás, no percibe el poder ajeno como una amenaza.
- Inspira en lugar de reprimir: es capaz de compartir experiencias sin imponer su propia forma de hacer las cosas.
- La sensación de libertad interior no es el distanciamiento, sino la capacidad de estar en contacto, de cooperar, pero de seguir siendo uno mismo.
El camino de la ascensión masculina es un ciclo de crisis personales y colectivas, de elecciones y nuevas decisiones.
Solo pasando por cada fase, el hombre sale del escenario de control, rigidez y dependencia, formando un código interior de madurez, honestidad y responsabilidad, capaz de convertirse en un apoyo para sí mismo y para los demás, un arquitecto de la Nueva Tierra.
Características del proceso en las mujeres
La masculinidad es un componente fundamental de la estructura interna de cada persona, independientemente de su sexo.
Esta parte es responsable de la capacidad de llevar a cabo planes, mostrar voluntad, estructurar procesos, asumir responsabilidades y, por lo tanto, convertirse en un verdadero apoyo para uno mismo y para los demás.
Por qué esto es importante para las mujeres (y para cualquiera que tenga una energía predominantemente femenina/Yin):
Sin la masculinidad madura en su interior, una mujer puede soñar, sentir, inspirarse, pero le cuesta llevar a cabo sus ideas, construir un plan, defender sus límites, tomar iniciativas.
A menudo, la parte femenina se enfrenta a dos distorsiones:
- O bien la masculinidad interna es demasiado rígida y se manifiesta como controladora, exigente, impidiendo que los sentimientos se abran.
- O bien el masculino se suprime: hay miedo a las responsabilidades, inseguridad, costumbre de «ceder la iniciativa» a la pareja, a la familia, al mundo exterior.
La integración del principio masculino no es una «pérdida de feminidad», sino una forma de convertirse en holísticas: combinar la creatividad, el sentimiento y la inspiración con la capacidad de construir, implementar y gestionar los propios procesos y proyectos.
Es un camino hacia la verdadera autonomía y la madurez interior:
- se deja de esperar el «permiso» o el «golpe de suerte»,
- se convierte en el arquitecto de su propia vida,
- sabe cómo sentirse y cómo actuar.
Toda mujer necesita un recableado del principio masculino para desarrollar no solo su lado creativo, sino también el realizador, organizador y directivo.
Es el camino hacia la madurez, la libertad, la capacidad de llevar a cabo lo que se ha planeado y de construir una vida a partir de un apoyo interior.
Cómo se manifiesta y qué enseña
1. Desarrollo de la estructura y la capacidad de realizar ideas
Una mujer aprende a transformar sus ideas e inspiración en pasos concretos, planes y proyectos. Desarrolla la capacidad de llevar a cabo lo que ha comenzado sin perder el contacto con sus sentimientos y el flujo creativo.
2. Iniciativa y liderazgo
Se revela la capacidad de asumir la responsabilidad de los procesos, tanto en sí misma como en la vida.
La mujer se convierte en un apoyo fiable para sí misma: no espera a que «alguien lleve» su proyecto o su sueño a la realización, sino que toma la iniciativa en sus manos.
3. Formación de límites y autonomía
En lugar de sacrificarse internamente o adaptarse a los demás, una mujer aprende a mantener sus límites, a decir «no», a ser independiente en sus acciones y decisiones.
4. Paso de la expectativa pasiva a la acción
Se pasa de la expectativa de que «las energías lo hagan todo por sí solas» o de que una fuerza externa dé un impulso, al desencadenamiento interno de los procesos, a la formación de un impulso «eléctrico» saludable (acción, elección, control del propio campo).
5. Disciplina, coherencia, concentración
Se revela la capacidad de mantener la atención en la tarea, de avanzar paso a paso, de mantener el ritmo, de construir una disciplina interior.
No se trata de «rigidez», sino de la capacidad madura de construir la propia vida no solo con inspiración, sino con una clara arquitectura interior.
6. Equilibrio entre lo femenino y lo masculino
La mujer aprende a combinar el flujo creativo, la intuición y la espontaneidad con la lógica, la planificación y la toma de decisiones responsable. Esto le da una sensación de plenitud, libertad y verdadera madurez interior.
Signos universales de la integración de lo masculino superior en la mujer
- Capacidad para estructurar y llevar a cabo ideas
- Mostrar iniciativa y asumir el liderazgo en el momento adecuado
- Llevar a buen término lo que se ha iniciado, ser un apoyo para uno mismo
- Ser capaz de establecer límites y tomar decisiones
- Mantenerse en contacto con los sentimientos y la intuición, actuando con integridad
- Aportar a los proyectos y tareas no solo inspiración, sino también pasos concretos, disciplina y coherencia.
Una mujer con un principio masculino integrado no es ni una «controladora rígida» ni una «víctima», sino una persona que puede soñar, sentir, llenar el espacio y, al mismo tiempo, crear, organizar y llevar a cabo con confianza lo que ha planeado sin perder el contacto consigo misma.
Final: el nacimiento del masculino soberano.
El año 2025 marca la culminación de una fase única en el planeta: la transición colectiva del principio masculino desde la reestructuración interna hasta la realización efectiva de una nueva estructura de vida.
Lauren Gorgo define este momento como la culminación del trabajo de los últimos años y el comienzo de la era del masculino soberano, una nueva fuerza capaz de manifestarse a nivel físico por primera vez en milenios.
Significado de la Puerta del León (8:8) 2025
La Puerta del León es el punto de partida de la activación masiva del código del masculino soberano.
Es aquí donde lo masculino, después de emprender un viaje interior de limpieza, anulación, responsabilidad, honestidad e integración, tiene la oportunidad de pasar de una fase de sanación personal a una fase de manifestación: construcción, creación, verdadero liderazgo y servicio.
9:9:9: la puerta ancestral de la encarnación
El 9:9:9:9 (9 de septiembre de 2025) no es solo el «final del proceso», sino, en particular, el portal del nacimiento.
Loren Gorgo llama a este día el «portal del parto», cuando la arquitectura interior del Cristo cósmico y del masculino soberano se convierte en una fuerza material, no solo para sí misma, sino para el campo colectivo de todo el planeta.
«Este proceso comienza en la Puerta del León, cuando recibimos los nuevos (88) códigos crísticos, y culmina en la Puerta 9-9-9 (portal de la manifestación) en septiembre. Nos estamos acercando al punto culminante, cuando la arquitectura del Cristo cósmico comenzará a manifestarse para aquellos que ya están en las orillas de la Nueva Tierra…».
Este es el momento en el que lo masculino emerge de la fase de formación interior y pasa a la fase de construcción:
- construir relaciones, proyectos, colectivos,
- ser un ejemplo de honestidad, madurez, apoyo,
- ser responsable no solo de uno mismo, sino también de la «estructura» de la nueva vida colectiva.
¿Qué significa esto para todos?
- Pasar de la transformación interior a la materialización: todo lo que lo masculino ha construido en sí mismo se convierte ahora en la base para la acción, el liderazgo, el servicio creativo y la influencia real en los procesos colectivos.
- Completar el ciclo de «curación para la curación»: lo masculino ya no se limita a curar el pasado, sino que comienza a construir el futuro, encarnando los códigos de la soberanía, el equilibrio y la madurez en la familia, la comunidad, el proyecto y la estructura planetaria.
- Impacto colectivo: cualquiera que haya recorrido el camino del recableado se convierte en un «ancla», un código vivo para todo el planeta.
El período que va desde la Puerta del León 2025 hasta el 9:9:9 (9 de septiembre de 2025) es la puerta ancestral a través de la cual lo masculino soberano se convierte en la frecuencia real y encarnada de la nueva era.
Lo masculino no es solo el núcleo interior, sino también la arquitectura de la Nueva Tierra: la base para relaciones honestas, un liderazgo maduro, iniciativas colectivas y la materialización del propósito divino en el mundo.
Se acerca el momento en que cada hombre (y la parte masculina de cada hombre) puede convertirse en el que mantiene la frecuencia del equilibrio, la responsabilidad, el Amor y guía el camino hacia la materialización del nuevo mundo.
Véase también Activación de nuevas misiones del alma
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