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Este artículo forma parte de una serie de artículos sobre el principio del Cristo Cósmico, que incluye lo Divino Femenino y lo Divino Masculino:
- El Cristo Cósmico: de la activación a la encarnación
- La evolución del principio femenino
- El nacimiento del Masculino Soberano
El segundo artículo de la serie está dedicado a la evolución del principio femenino, el camino que recorre el principio femenino desde la pérdida y la distorsión hasta la restauración, la madurez y el liderazgo en la era del Cristo Cósmico.
En los materiales de Lauren Gorgo, el principio femenino se revela como la Fuente Creadora, el Santo Grial y la matriz sagrada de la vida. Es precisamente la energía femenina la base del regreso de la Divina Madre a la Tierra, la base para la materialización de los proyectos del alma y la encarnación de la nueva misión.
En cada persona están presentes ambos principios: femenino y masculino, yin y yang, pero es precisamente el femenino maduro y sanado el que se convierte en la clave para salir de la dualidad, integrar la Luz y el Amor, revelar la misión colectiva y construir la Nueva Tierra.
En este artículo veremos cómo el principio femenino ha pasado por las fases de pérdida, purificación, despertar y retorno, y cómo hoy en día se está convirtiendo en el portal para la materialización de una nueva era en el planeta.
1. La esencia del principio femenino: sus funciones y tareas en todos los niveles
El principio femenino es la fuente creadora original, la matriz de la vida y el Santo Grial a través del cual regresa la energía de la Madre Divina.
En los materiales de Lauren Gorgo, el principio femenino se define como un canal de Amor puro, un receptáculo de fuerza vital, alquimia y creación.
Funciones clave del principio femenino:
- Conducir y mantener la frecuencia del Amor Divino. El principio femenino es un espacio de acogida, compasión, apoyo, sanación, plenitud y alquimia interior.
- Conexión con la Fuente y el Seno de la Creación. La energía femenina restablece el contacto directo con la Madre Cósmica, restablece el seno como canal de la fuerza creadora y lugar de nacimiento de nuevas formas.
- Encarnación y manifestación. El principio femenino es responsable de la concepción y materialización del diseño del alma: el nacimiento de proyectos, relaciones, dones creativos y espirituales, la realización de la misión.
- Creación de espacio para una nueva vida. El principio femenino forma una matriz para el crecimiento, la prosperidad, la autorrevelación de los demás: mantiene un campo de seguridad e inspiración.
- Alquimia de la transformación y la sanación. El aspecto femenino es capaz de transformar el dolor, la división y la vulnerabilidad en fuerza, sabiduría e integridad, devolviendo la dignidad a toda la estirpe y al campo colectivo.
Las tareas del principio femenino en la nueva era:
- Restaurar la integridad energética (tanto la propia como la del planeta).
- Abrir el Santo Grial, el vaso sagrado de la energía creadora.
- Mantener el equilibrio entre Ser y Hacer, entre el corazón y la estructura.
- Convertirse en la base para la encarnación del Cristo Cósmico, la unión del Amor y la Luz en el mundo material.
El principio femenino no es pasividad, sino Presencia Creativa activa. Su misión es ser fuente de Vida, Amor, inspiración y transmitir al planeta nuevos códigos de unidad, madurez, alegría y abundancia.
2. Distorsión histórica: la pérdida y el retorno de lo femenino
Los materiales de Lauren Gorgo muestran en detalle que el trauma clave de la humanidad y del planeta es la pérdida de la Madre Divina y la distorsión del principio femenino.
Las principales fases de la distorsión
La eliminación de la Madre Divina
La era de la dualidad llevó a la eliminación del principio femenino del campo colectivo. El canal de la Creación se bloqueó, generando una sensación de pérdida de la seguridad interior, de la confianza en la vida y de la conexión con la Fuente. Surgieron programas de miedo, supervivencia, dependencia y sacrificio.
Conquista por parte de la matriz lunar
La energía femenina se vio ligada a la falsa matriz lunar, constituida por campos de miedo, cansancio, opresión, sumisión e incapacidad para crear desde la plenitud. En lugar de ser un principio creativo, lo femenino se convirtió en símbolo de sacrificio, adaptación e inestabilidad emocional.
Ruptura del vínculo con la Fuente y caída del apoyo
La desaparición del apoyo de la Madre Divina llevó al principio femenino a perder su apoyo interior, su fuerza, su seguridad y su independencia. Aparecieron patrones de espera, impotencia, pérdida de dignidad y miedo a ser uno mismo.
El dolor colectivo y personal de la línea femenina
A nivel individual y ancestral se han arraigado los traumas de la traición, la represión, la humillación pública, la estigmatización de la fuerza femenina, la intuición y los dones creativos… El Santo Grial ha sido «sellado»: la energía creativa femenina no podía manifestarse libremente.
La influencia de lo masculino inferior sobre lo femenino
Una de las principales causas de la distorsión del principio femenino fue la larga era de control externo, durante la cual lo masculino inferior («patriarcal», basado en el miedo y la división) utilizó el poder femenino para sostener sistemas falsos a todos los niveles.
Cómo se manifestaba
Explotación energética
- La energía femenina, en particular el poder del útero (el Santo Grial), se convirtió en la «fuente de alimentación» de las estructuras de poder externas, los escenarios colectivos distorsionados y los egrégores parásitos.
- A través de un falso cordón umbilical (un falso «cordón» en el centro sagrado) se producía un flujo constante de energía vital, que se utilizaba para sostener la matriz del miedo, el control y la división.
Distorsión sexual y creativa
- La sexualidad femenina se transformó de fuerza sagrada de creación a instrumento de manipulación, explotación y opresión.
- La cultura de masas, los sistemas sociales y económicos, los dogmas religiosos: todo ello ha consolidado el escenario de «alienación», culpa, vergüenza y miedo a manifestar la propia esencia.
- El impulso creativo de la mujer (o del aspecto femenino en cada uno de nosotros) se ha bloqueado a través de escenarios de dependencia, aprobación externa y privación del derecho a la expresión personal.
Explotación emocional y manipulación
- El macho inferior («arquitecto de la supervivencia») utilizaba el campo femenino para alimentarse emocionalmente, creando escenarios insalubres de rescate, sacrificio, fusión y dependencia.
- La mujer o el aspecto femenino se convertía en un «recipiente» en el que confluían las emociones, los miedos y las tareas no resueltas de los demás, lo que llevaba al agotamiento, al cansancio y a la pérdida del propio apoyo.
Consecuencias colectivas
- El principio femenino se volvía vulnerable, perdía el contacto con la Fuente, perdiendo la libertad interior y la independencia.
- Se cultivaban escenarios de miedo, supervivencia, control, competencia y represión, en los que la energía femenina estaba al servicio de estructuras ajenas y no de su propia misión.
Esta fase de distorsión y explotación del principio femenino fue la causa fundamental de la pérdida de la dignidad femenina, de la plenitud interior, del derecho a la creación y a la realización autónoma de su propia misión.
Todo el trabajo posterior para el retorno del Santo Grial y el restablecimiento de la soberanía femenina comenzó precisamente con la ruptura de esta cadena de parasitismo, la ruptura del falso cordón umbilical, el restablecimiento del centro sagrado y la salida de todas las formas de explotación emocional, sexual y energética.
Véase también Cómo reconocer el propio valor femenino
3. Signos y dinámicas del principio femenino inferior
El principio femenino distorsionado (inferior) no es solo un escenario de victimismo y dependencia, sino todo un complejo de signos energéticos, físicos y mentales que se forman bajo la influencia de un largo control externo, de la explotación, de la pérdida de contacto con la Fuente y de la ruptura con la Madre Divina.
Sacrificio y dependencia
- Adaptarse a las expectativas de los demás, límites personales difusos, búsqueda de aprobación y apoyo externos.
- Vivir según un «escenario ajeno», renunciar a la propia identidad, orientarse al servicio en lugar de a la expresión de uno mismo.
- Pérdida de dignidad y apoyo interior
- Tendencia a conformarse con menos de lo que realmente vale, sensación de «insignificancia», falta de confianza en uno mismo, miedo a exponerse.
- Necesidad constante de defenderse, miedo interior a ser castigado por la propia fuerza o singularidad.
Escenarios de rescate, fusión y vaciamiento
- Encapsulación de las emociones y los problemas ajenos, disolución en los demás, agotamiento interior y sensación de vacío.
- Incapacidad para comprender los propios límites: dónde termino yo y dónde empieza el otro.
Supresión del impulso creativo y de la voz interior
- Miedo a crear, a realizar los propios deseos, a decir la propia verdad.
- Esperar un «permiso» o «seguridad» para expresarse.
Miedo a ser visible y a revelar los propios dones
- Trauma profundo de la bruja: miedo a ser castigada, ridiculizada, rechazada por el propio talento, intuición, capacidad curativa o creativa.
- Evitar la publicidad, autocensura, rechazo del liderazgo.
Sensación de «aridez» interior, agotamiento, vacío
- Sensación de vacío, falta de inspiración, alegría, placer, energía sexual y creativa.
- «Vaciado» del útero, ausencia de flujo de placer, incapacidad para acoger y recibir.
«Ruido» mental, caos interior
- Muchos pensamientos extraños, dudas, falta de claridad interior y confianza en la propia intuición.
- Vida «en la cabeza», reproducción de programas ajenos, sobrecarga mental.
Sensación de inutilidad, exilio, «no estar en casa».
- Sensación de no tener un lugar, «estoy de más aquí», profunda nostalgia por la Fuente/Madre/Hogar.
- Soledad incluso entre los seres queridos, imposibilidad de sentirse aceptado o apoyado.
Represión de los deseos, incapacidad de aceptar.
- Renuncia a los propios deseos, incapacidad de concederse placer, de recibir cuidados y apoyo.
- «Transferencia» constante de energía al exterior, falta crónica de tiempo, recursos, placer.
Pasividad y espera
Tendencia a esperar cambios del exterior, a posponer los pasos, a refugiarse en sueños y fantasías en lugar de actuar.
Manipulación de las emociones
Uso de los sentimientos como herramienta para obtener atención, apoyo, compensación del vacío interior.
Estos signos forman una dinámica de vulnerabilidad interior, vacío, sensación de «no estar en la propia vida», resentimiento hacia el mundo, miedo a manifestarse y pérdida del derecho a ser uno mismo.
Lo femenino inferior es un escenario distorsionado y separado de la Fuente, que puede transformarse completamente mediante el retorno de la dignidad, la conexión con la Madre Cósmica y la restauración del Santo Grial.
4. Fases de la recuperación
En los materiales de Lauren Gorgo se describe en detalle el camino de la recuperación del principio femenino como un proceso de múltiples niveles que incluye fases colectivas e individuales, cambios energéticos, la conclusión de contratos y la activación del Santo Grial.
El retorno de la Madre Divina (2017-2020)
Inicio del proceso de retorno de la energía de la Madre Divina a la Tierra: apertura del Portal del Corazón Esmeralda, purificación colectiva de la línea femenina, liberación de los programas de sacrificio, miedo y cansancio.
Para la primera oleada de despertados: el despertar del Santo Grial como vaso sagrado personal y colectivo de la fuerza creadora.
Rotura del cordón umbilical falso y liberación de las estructuras parasitarias (2020)
Se ha cortado el «cordón umbilical falso» que vinculaba la energía femenina a las matrices externas de control y supervivencia.
Liberación del centro sagrado (seno): cese de la pérdida de fuerza vital, retorno del derecho al llenado, al placer, a la realización de la misión.
Purificación colectiva del canal femenino y fin de los contratos de sacrificio (2021)
Purificación masiva de la energía femenina: ruptura con los campos falsos, fin de los contratos de dependencia, liberación de la programación emocional y sexual, eliminación de las heridas y los miedos «embrujados».
Inicio de la fase de madurez creativa: la mujer aprende a construir su vida a partir de su plenitud interior, de su propio apoyo y de su dignidad.
Restauración y revelación del Santo Grial (2021-2022)
Activación completa del Santo Grial, el útero sagrado, fuente de fuerza creativa y curativa.
Finalización de los ciclos kármicos, retorno a la independencia, revelación del flujo creativo, sexual y financiero desde el propio centro, en lugar de desde la aprobación externa o la supervivencia.
Reinicio de las relaciones y alianzas, salida de los programas de víctima/salvador (2022-2023)
Anulación de los antiguos contratos, finalización de las misiones de «reflexión» y rescate en las relaciones, apertura de una nueva matriz de asociación basada en la pureza, la libertad, el amor verdadero y la misión común.
Se presenta la oportunidad de construir alianzas y proyectos de una nueva era, no por miedo, sino por plenitud, madurez y alegría.
Salto cuántico colectivo y liderazgo femenino (2023-2024)
Restablecimiento de la conexión con la Mónada, la Casa del Alma, despertar de la misión de servicio y liderazgo. El principio femenino entra en el campo colectivo como fuerza motriz, arquitecta de la Nueva Tierra, convirtiéndose en un ejemplo de autoestima, visibilidad y libertad creativa.
Cada fase va acompañada de un cambio energético, de la sanación del dolor ancestral y colectivo, del restablecimiento del derecho a la creatividad, al amor, a la prosperidad y a la realización de la propia misión única.
En consecuencia, el principio femenino se convierte en una fuente independiente, capaz de llenar no solo de sí mismo, sino también al planeta con la energía de la Ascensión y la nueva Creación.
5. Cualidades y características de lo Divino Femenino
Lo Divino Femenino es una energía madura, plena, autónoma, que ha restablecido completamente el vínculo con la Madre Divina, capaz de encarnar su misión con alegría, dignidad y amor.
Integridad interior y dignidad
El principio femenino ya no busca apoyo en el exterior y no acepta menos de su verdadero valor. La dignidad recuperada se convierte en fuente de fuerza, serenidad y seguridad.
Autonomía y soberanía
Lo Divino Femenino se basa en su propia plenitud, vive de su interioridad y libertad, construye relaciones y proyectos según su propio diseño, sin necesidad de obtener permisos o confirmaciones del exterior.
Conexión con el cuerpo, los sentimientos, la intuición
Se restablece una profunda conexión con el cuerpo y el útero materno, se recupera el flujo de placer, alegría, energía creativa y sexual. La intuición se convierte en un punto de referencia fiable, los sentimientos en una fuente de inspiración y el cuerpo en un templo del Espíritu.
Derecho a ser visible, a realizar los propios dones y la propia misión
La «herida de la bruja» se cura, ya no hay miedo a manifestarse y a guiar a los demás. La mujer (o el aspecto femenino) expresa fácilmente sus dones, sus capacidades creativas y espirituales, no se avergüenza de su fuerza y singularidad.
Una vida plena, la capacidad de recibir y dar
Lo Divino Femenino sabe no solo dar, sino también recibir cuidado, apoyo, recursos, alegría, abundancia. Aparece la capacidad de llenarse y solo después compartir este estado con el mundo.
Límites maduros y equilibrio entre «ser» y «actuar»
El principio femenino establece límites saludables, sabe dónde termina el «yo» y comienza el «otro», combina dulzura y determinación, sabe actuar cuando es necesario y descansar cuando es importante.
Materialización del Santo Grial
Lo Divino Femenino se convierte en un portal para el descenso y la manifestación del Amor Divino, la energía creativa y los designios superiores del alma. A través del elemento femenino nacen nuevas misiones, relaciones, proyectos e iniciativas colectivas.
Sensación de hogar, aceptación y apoyo interior
El principio femenino siente su «pertenencia» al mundo, su vínculo con la Tierra y el Cosmos, la sensación de protección y estabilidad: este es el resultado del restablecimiento del vínculo con la Madre, la Mónada, el linaje y la propia Fuente.
Lo Divino Femenino es un estado: plenitud, madurez, autoridad, alegría de ser uno mismo y de crear una nueva realidad en la Tierra en armonía con la Madre Divina y el campo colectivo del Amor.
6. Activaciones clave
En 2020 concluyó un proceso en varias fases de integración del Principio de la Madre Cósmica en la Tierra.
A través del nacimiento de la Cristesa Solar y la activación del Sagrado Útero de la Vida, la frecuencia femenina ha adquirido la capacidad no solo de transmitir, sino también de encarnar de forma estable la Vida Divina en el mundo material.
Este proceso se articuló en tres fases clave:
Activación del Corazón Solar (8:8 2020)
- conexión con el Gran Sol Central y activación de la Conciencia Crística Solar en el cuerpo;
- apertura del canal del Rayo Dorado, que une los Principios de Dios Madre-Padre.
Nacimiento de la Cristesa (septiembre de 2020)
- activación del modelo de la Cristesa Solar (modelo de la Esposa de Cristo), estructura a través de la cual la humanidad se ha reconectado con el Seno de la Creación;
- formación de la geometría sagrada capaz de conducir las energías de la Madre en la carne.
Estabilización del Portal de la Madre Cósmica (triple puerta 9:9 2020)
- Tres activaciones estelares (9/9, 18/9, 27/9), acompañadas de la infusión de la Fuerza Vital;
- Finalización de la restauración del canal entre el cuerpo físico y el Seno Cósmico de la Creación, el portal que asegura el flujo constante de la Fuerza Vital Cósmica.
Este proceso ha consolidado la conexión permanente con el Principio de la Madre Divina, haciendo posible la encarnación de la Conciencia Crística a través del cuerpo.
Activación del Corazón Solar
El 8 de agosto de 2020, durante el Portal del León, se produjo un acontecimiento poderoso: la activación del Corazón Solar (Corazón Solar de Diamante), el portal central que abre la conexión con la Fuente Divina, el Cuerpo de Luz y la Conciencia Crística.
Este proceso activó:
- la conexión del Corazón Solar con la cadena de los Soles de Dios (el Gran Sol Central, el Sol Central, nuestro Sol),
- el paso a la Conciencia Crística Solar, la conciencia de la Creación Encarnada,
- la fusión del corazón y la mente en un todo,
- el encendido de la llama de tres pétalos en el corazón (fuerza, amor y sabiduría), que se funde en un único Sol Central dentro del cuerpo.
A través del Corazón Solar se produjo la infusión del Rayo Dorado de la Luz de Cristo (el 12º rayo planetario), entrelazado con la Luz Diamante-Platino. Estos Rayos:
- son los aspectos superiores de Cristo y Cristesa, los Principios de Dios Padre y Dios Madre,
- contribuyen a la liberación del modelo masculino inferior,
- elevan la conciencia a su expresión masculina superior: la conciencia crística.
Tras esta activación, el Corazón Solar se convierte en el nuevo Centro de Luz, Amor e Intelecto en el cuerpo. A través de él se inicia la percepción directa de lo Divino y se hace posible la encarnación del Espíritu Santo en forma.
La activación del Corazón Solar también restaura el Puente Arcoíris, el camino de luz desde la Tierra a las dimensiones superiores, que había sido desactivado hace muchos miles de años.
«Esto se describe así: el aspecto solar (Cristo) de cada uno de nosotros, que mora en el Sol (local), junto con Sirio, el fuego del Gran Sol Central (esotéricamente, el «Sol espiritual detrás del Sol») — abre un portal entre nuestro Aspecto Solar Superior (el Cristo Cósmico) y el aspecto humano inferior, creando un paso permanente (un puente arcoíris) para la entrada de DIOS en los mundos materiales a través de la actualización de nuestra naturaleza crística en la Tierra».
Véase también El Portal del León. Activación de la conciencia crística
Nacimiento de Cristessa (septiembre de 2020)
En septiembre de 2020, tras la activación del Corazón Solar a 8:8, se «generó» un nuevo modelo: el modelo de la Christessa Cósmica Solar (también modelo de la Esposa de Cristo).
Cristessa es el aspecto femenino de la Conciencia Crística (lo Divino Femenino de Cristo), que representa el Principio de la Madre Divina. Ella «nos conecta con el principio de la Madre a través de la cadena fractal y entrelazada del Longo Creato».
A través de Cristessa se hace posible «renacer al propio Ser Verdadero en el mundo físico… anclar completamente el principio divino de la Creación en la materia a través de nuestro cuerpo físico».
El modelo de Christessa:
- sirve como estructura de conexión con el Seno de la Creación,
- activa la geometría sagrada capaz de conducir el Principio de la Divina Feminidad al cuerpo,
- abre el camino a la encarnación del Principio Materno en la materia, suave pero poderoso.
Este fue el elemento final de la preparación para la plena integración de la Conciencia Crística en la Tierra, como forma viva a través del cuerpo.
Activación del sagrado Útero de la Vida
El chakra del Útero de la Vida (chakra del verdadero útero) es el centro energético a través del cual se restablece la conexión con la Madre Cósmica y tiene lugar la verdadera Creación alquímica. También se conoce como Santo Grial, el espacio sagrado en el que se unen las energías del Alma, el cuerpo y la Fuente Divina.
Características principales
- Tipo: chakra etéreo, transpersonal (fuera de la anatomía física)
- Color: melocotón – combinación de rosa (corazón) y naranja (centro sacro)
- Ubicación: en la zona hara (aproximadamente 1,5 cm por encima del ombligo)
- Conexiones: 13.º chakra, 13.º filamento del ADN, 13.º signo zodiacal (Ofiuco)
- Función: conexión con el Útero Cósmico de la Creación y transmisión de la Fuerza Vital Cósmica al cuerpo físico
El chakra del útero no está relacionado con el sexo biológico. Está activo y es accesible para todos, independientemente del cuerpo, ya que representa el Principio Divino universal: el Caldero de la Alquimia Divina.
Interconexión con el Corazón Solar
La activación del chakra del Útero de la Vida se produce después de la conexión del Corazón Solar con la cadena fractal de los Soles. Al mismo tiempo, también se activa el complejo Hara, que se conecta a la cadena fractal del Útero.
- El Corazón Solar es el Sol Central de la Creación: el generador de la Fuerza Vital.
- El chakra del útero es el Portal: el medio para transportar esta Fuerza al cuerpo.
Es precisamente esta unión entre el Sol y el útero —Adán y Eva dentro de nosotros— lo que permite que la alquimia de la Creación se encarne a través de la carne.
La Trinidad de Lon: la unión del Principio Femenino, la Tierra y la Fuente
La Trinidad de Lon es la reunión sagrada de los tres niveles de Lon, los tres vasos de la Creación:
- El útero personal purificado del hombre
- El útero sagrado de Gaia (la Tierra)
- El Útero Cósmico de la Creación
Esta unión completa el restablecimiento del Principio de la Madre Divina en todos los niveles, desde la célula hasta el planeta, desde el alma hasta el cuerpo. A través de ella regresa la Arquitectura Femenina Integral y se inicia el proceso de materialización de la Nueva Tierra a través de la frecuencia purificada del Santo Grial.
La reunificación de la Trinidad Lon:
- disuelve las distorsiones mentales y los miasmas incorporados en el centro sagrado y en el ADN,
- completa la eliminación del cordón umbilical falso y de todos los vínculos con los programas de sacrificio, decadencia y control,
- restablece la Cámara Nupcial alquímica, el espacio interno de la concepción de lo Divino.
A través de esta fusión regresa la capacidad de concebir, llevar a término y dar a luz:
- el propio Ser Verdadero,
- las formas divinas, las uniones, las misiones
- y la propia Tierra en su cuerpo renovado.
La estructura de la Trinidad Lon
El Útero Personal: el espacio energético purificado de una mujer o un hombre, restaurado de todas las distorsiones, los vínculos falsos, los contratos y los patrones. Es el lugar de la alquimia y del nacimiento del Nuevo Alma en el cuerpo.
El Útero de Gaia: el espacio sagrado de la Tierra misma, a través del cual ella, como ser vivo, atraviesa su propio embarazo, su propio renacimiento y su propia Ascensión.
Hasta 2020 permaneció cerrado: las energías de la Madre eran inaccesibles y la Tierra no se percibía como Hogar.
El Útero Cósmico es el Principio de la Creación, manifestado como Huevo Cósmico y Santo Grial. Es precisamente esta Fuente de Vida, de la que desciende la Fuerza Vital Cósmica primordial.
En 2020 se completó no solo la restauración del útero personal, sino también el desbloqueo del Útero de la Tierra. Gaia también ha regresado a la Fuente, a la Madre Divina. Ya no necesita alimentación externa: tiene acceso a la cadena de los Soles y a la cadena de los Lon. Ahora ella misma es fuente de Prana y Nutrición.
Esto significa:
- el fin del período de «gestación» de la Tierra,
- la finalización del ciclo de «sobrecarga» de los cuerpos de los portadores del código femenino,
- la entrada en una fase de ligereza, esplendor y unión nutritiva recíproca con el planeta.
La completa reunificación de la Trinidad Lon conduce a que:
- el cuerpo ya no está sujeto a la entropía,
- se inicia la capacidad regenerativa a nivel celular,
- se restaura la capacidad directa de crear desde el Campo Único, desde dentro, sin intermediarios,
- se produce la alquimia de la encarnación: la encarnación de Dios en el cuerpo a través del Espacio Femenino.
La Trinidad Lon es la arquitectura energética de la Creación. Su restauración ha sido posible gracias a aquellos que han traído los códigos de la Madre, han purificado el Seno a través de la oscuridad y el dolor y han preservado la Frecuencia del Amor incluso en el infierno. Era imposible. Pero lo hemos conseguido.
7. El camino de la restauración
Todo lo que se describe a continuación son procesos que pueden superponerse, entrecruzarse y volver sobre los mismos temas en diferentes niveles de madurez.
A menudo, el inicio y la experiencia activa de estas fases no se desencadenan tanto por el trabajo interior sobre uno mismo, sino por ciclos colectivos, en particular por los períodos de eclipse, los ciclos retrógrados de Venus, Marte, Mercurio y el movimiento de los signos lunares y solares.
Es precisamente en estos períodos cuando los viejos contratos, escenarios, modelos y tareas ancestrales «salen a la superficie» para ser definitivamente purificados, transformados y para restablecer el derecho a los propios recursos y energías.
No te sorprendas si una fase vuelve y sentimientos que parecían curados desde hace tiempo se manifiestan con nueva fuerza: todo esto forma parte de un único ciclo de retorno a la verdadera esencia femenina, a la plenitud y a la integridad.
1. Purificación de la energía femenina, del útero y de los contratos
La purificación es siempre el comienzo y, al mismo tiempo, el trasfondo constante del proceso de restauración del principio femenino.
Esta fase comprende una liberación masiva y multicapa no solo de la energía femenina personal, sino también de la colectiva, la ancestral. Aquí concluye una larga historia de transmisión de fuerza, libertad y potencial creativo a estructuras externas: contratos ancestrales, matrices de control, escenarios históricos de victimismo.
A nivel energético, la purificación se manifiesta como la ruptura del «falso cordón umbilical», esos lazos invisibles a través de los cuales la fuerza vital se utilizaba para sostener escenarios ajenos, expectativas ajenas, modelos colectivos de miedo, dolor, culpa, servicio emocional o sexual. Esto no solo afecta al cuerpo femenino, sino también al campo: se libera el centro sagrado, se eliminan los implantes miasmáticos y los códigos que bloquean el flujo natural de placer, inspiración, salud y autorrealización.
En este período concluyen los llamados «contratos de dolor», acuerdos del alma por los que la mujer aceptaba el sacrificio, el servicio emocional, el rescate, el intercambio de placer por seguridad o aprobación. Todo lo que estaba relacionado con el deber interior de «llevar la cruz de la familia», «trabajar para los demás», «ser fuerte para todos» termina. El poder sagrado vuelve a su lugar, al útero, al corazón, a la esencia creativa de la propia mujer.
Esta fase puede manifestarse como una ruptura repentina de una relación, una crisis en la familia o en el trabajo, la exacerbación de viejos patrones y sentimientos que requieren literalmente una conclusión. A veces, la purificación se manifiesta a nivel físico, a través de sueños, sensaciones corporales, despertares repentinos u oleadas emocionales. Todo ello es señal de una profunda conclusión de aquellas energías que ya no sirven a tu verdadera naturaleza.
Significado de la fase: retorno de la energía femenina del «servicio a los demás» colectivo a sí misma, conclusión de todos los contratos externos y formas de manipulación, inicio del proceso natural de llenado y creatividad desde la propia Fuente.
Realiza la meditación «Sanación del Principio Femenino», donde transformarás tu parte femenina que ha sufrido represión, falta de reconocimiento, ignorancia en esta vida, realidades alternativas y encarnaciones pasadas.
2. Restablecimiento de la fuente interior y la fuerza creativa
Cuando se purifican los viejos lazos y contratos, se inicia un profundo proceso de llenado: el retorno de la energía femenina a su flujo natural, creativo y curativo. En esta fase, la mujer deja de percibirse a sí misma como «fuente para los demás» o como «instrumento de supervivencia» y comienza a sentirse dueña de su propio espacio, de su propia energía y de su propio destino.
Lo más importante aquí es el despertar y la activación del Santo Grial interior, o útero sagrado. Este centro se convierte en un «recipiente» para la energía creativa, sexual, financiera y vital que antes estaba fragmentada o bloqueada por programas de carencia, miedo, necesidad de merecer amor, dinero o reconocimiento.
El restablecimiento de la fuente significa que todo, desde la inspiración y las ideas hasta el dinero, el placer, la salud y las relaciones, comienza a formarse desde dentro, desde el propio campo, y no gracias a la aprobación externa o a la lucha por «una porción del pastel». La mujer vuelve a sentir en sí misma un flujo natural de deseos, alegría, creatividad, sexualidad, disponibilidad para el cambio y la creación.
Este estado de creación a través del principio femenino es un nuevo escenario básico, en el que tus iniciativas y proyectos, el cuidado de ti misma y de tus seres queridos, todas las formas de actividad provienen de una plenitud interior, del amor y la confianza, y no de la necesidad, el miedo, el deseo de complacer o de compensar una carencia.
A nivel físico, esta fase se manifiesta como un flujo de energía, el deseo de dedicarse a las actividades favoritas, el retorno del interés por el cuerpo, la belleza, la danza, la creatividad, las relaciones. A menudo es precisamente en este momento cuando surgen nuevas ideas, aparece una sensación de libertad, la posibilidad de construir la propia realidad según el propio corazón, sin esperar el permiso o el juicio de los demás.
Aquí también aparece la capacidad de sostenerse como recurso: cuidarse a uno mismo no «según el principio del residuo», sino como fuente principal de la propia vida, creatividad, amor y abundancia. Esta es una posición femenina madura: solo de la plenitud nace una contribución real a la vida de los demás y a la evolución común.
3. Integración, madurez, finalización de los escenarios históricos
Esta fase se refiere a la forma en que los nuevos estados y energías se convierten en una base sólida para tu vida cotidiana, tus hábitos y tus decisiones. La integración significa que los descubrimientos y los cambios internos echan raíces: la confianza en ti mismo, el respeto por tus límites, la serena independencia de las expectativas de los demás se convierten en parte de tu identidad.
Se concluyen los escenarios anteriores: la costumbre de conformarse, de intentar ser complaciente o de sacrificarse por los demás. En su lugar, surge el derecho maduro a los propios recursos, a los resultados, a la creatividad, al cuidado de uno mismo, a la libertad financiera y a las relaciones de igualdad.
En esta fase, construyes límites ecológicos y sientes claramente dónde está tu responsabilidad y dónde está la de los demás, qué sustenta tu valor y qué lo agota. Te permites tranquilamente decir «no» a lo que no se corresponde con tus puntos de referencia internos y tus deseos auténticos.
La vida y las relaciones se reconstruyen: se basan en el respeto mutuo, la libertad, la madurez y el apoyo, más que en los roles, los deberes o las expectativas. Se manifiesta la disposición a la iniciativa, al liderazgo creativo, a realizar tus propios proyectos de forma abierta, segura, sin miedo al juicio o al rechazo.
La integración es la fase en la que todo lo que has purificado y llenado se convierte en la base natural de tu vida. Tu valor, tu calma y tu seguridad ahora provienen de tu interior y no dependen de circunstancias externas, decisiones ajenas o juicios.
4. Unión de lo masculino y lo femenino, un camino universal para todos
Esta fase completa todo el proceso, revelando un nuevo nivel de integridad. Aquí se integran ambos principios, masculino y femenino, independientemente del sexo biológico. Esta unión crea un equilibrio interior en el que la fuerza de acción y la capacidad de crear se combinan con la dulzura, la intuición, la capacidad de aceptar, llenar y sostener el espacio.
En el sistema femenino y masculino se establece una prioridad: ahora el corazón y la fuente interior determinan la dirección del movimiento, mientras que la mente, la estructura, la lógica y la voluntad se convierten en aliados y no en dictadores del proceso. Aparece la capacidad de tomar la iniciativa, construir y realizar lo que se ha concebido desde un estado de plenitud y armonía interior, y no desde el control, la ansiedad o el «deber».
Desde el punto de vista energético, Lauren Gorgo describe esta fase como el paso al «modelo de creación a través del principio femenino», donde la creación comienza desde el corazón, desde dentro, y se materializa en el mundo exterior gracias a la unión del amor y la razón, la dulzura y la determinación.
Este camino se vuelve universal para todos: para las mujeres es el retorno al verdadero liderazgo femenino, para los hombres es la adquisición de una fuerza madura, basada en el equilibrio interior y no en la lucha externa o el control.
El resultado no es solo la estabilidad y la libertad de elección, sino también la posibilidad de construir nuevas relaciones, proyectos y formas de colaboración basadas en los principios de igualdad, respeto, inspiración mutua y apoyo.
Esta es la fase fundamental para la era de la Nueva Tierra: equilibrio interior, libertad, corazón abierto, independientemente del sexo, la edad o el camino de la vida.
Conclusión
La unión de lo masculino y lo femenino dentro de cada persona no solo completa el camino de restauración del principio femenino, sino que también crea las bases para un nuevo nivel de manifestación de lo masculino. En este estado, la soberanía, la madurez y la libertad de elección se vuelven accesibles para todos, independientemente del sexo y los escenarios anteriores.
Es aquí donde comienza una nueva fase: la revelación de lo Masculino Soberano. En el próximo artículo examinaremos en detalle cómo cambia el papel del principio masculino en la realidad renovada, cómo se manifiesta lo masculino maduro en el mundo moderno y cómo este proceso sustenta el desarrollo ulterior de cada individuo y de todo el planeta.
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