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A lo largo de nuestra vida, acumulamos tanto dolor, resentimiento y decepción que, en algún momento, se vuelve insoportable seguir fingiendo que podemos convivir con todo eso. Lo llevamos todo con nosotros en forma de recuerdos traumáticos y malestar físico. Es como arrastrar una maleta pesada y sin asa: es difícil de transportar, pero al mismo tiempo da miedo soltarla, porque es todo lo que conocemos.
Incluso cuando intentamos recuperarnos y vaciar parte de esta maleta, parece imposible liberarnos completamente de su peso. ¿Llegará algún momento en el que nuestros cuerpos, nuestros pensamientos y nuestros sentimientos estén completamente purificados? ¿Cómo liberarnos de esta carga que nos impide caminar libremente por el camino de la vida?
Existe una herramienta universal capaz de curarnos: el amor incondicional. Si te permites activarlo en tu corazón, desencadenarás un poderoso proceso de sanación a todos los niveles, desde el físico hasta el emocional.
En este artículo descubrirás qué es realmente el amor incondicional y cómo utilizarlo para sanarte a ti mismo.
¿Qué es el amor incondicional?
El amor incondicional no es una emoción pasajera: es una frecuencia vibratoria que reside en la 5ª Dimensión. Tiene el poder de sanar y transformar energías de baja vibración como traumas, dolores y miedos.
Esta frecuencia incluye necesariamente el perdón incondicional y la aceptación incondicional. Sin estos criterios, el amor incondicional es imposible. Si estás practicando la espiritualidad, seguramente ha habido momentos en los que has experimentado esta sensación. Cuando has sentido tu profunda conexión con el Espíritu, has percibido que eres uno con todas las personas y con el Universo. Estas sensaciones van acompañadas de una expansión de la conciencia y de un poderoso flujo de energía que brota del corazón. Sientes que, hagas lo que hagas, estás respaldado y puedes manejarlo todo.
Diferencia entre amor condicionado e incondicionado
El amor condicionado es el nivel primitivo del amor humano, típico de la 3ª Dimensión. Aquí rige la ley del trueque: «Yo te doy si tú me das a mí».
- «Te amo porque me amas, me tratas bien, haces lo que yo digo».
- «Si no me amas, si no satisfaces mis expectativas o mis necesidades, te privo de mi amor».
El amor incondicional, por el contrario, es la capacidad de aceptar a las personas tal y como son y de amarlas a pesar de su actitud hacia ti. Atención: esto no significa que, si te humillan o maltratan, debas permanecer con esa persona. En estos casos, sigues amando el alma del otro a nivel energético, pero por respeto y amor hacia ti mismo, te alejas y cierras la relación. El amor es un regalo, no una cadena.
Una vez que experimentes el amor incondicional, comprenderás que no es dependencia de una persona específica. Es libertad, es expansión. En el nivel más alto, cuando el corazón está abierto, el flujo de amor se derrama no solo sobre un objeto específico, sino sobre todo lo que existe. En el momento en que experimentamos esta sensación, nuestra conciencia se traslada a la 5ª Dimensión. Cuanto más a menudo experimentamos y transmitimos esta frecuencia, más nos estabilizamos allí.
¿Cómo experimentar el amor incondicional?
Permítete recordar esta sensación. No esperes a que llegue desde fuera. Si crees que nunca has experimentado esta gama de sentimientos, observa a los niños pequeños. Los niños, especialmente los menores de 2 años, se aman a sí mismos y al mundo de forma incondicional. Sus almas aún no han olvidado el sentido de la Unidad y la aceptación completa. Mira con qué alegría se miran en el espejo, cómo disfrutan comunicándose. Eso es el amor incondicional.
Es la misma forma en que nos aman los Guías Espirituales, los Maestros Ascendidos, los Ángeles y los Arcángeles: sin juzgar. Al estar en un cuerpo físico en el mundo tridimensional, no podemos mantener esta frecuencia el 100 % del tiempo (de lo contrario, no estaríamos encarnados aquí), pero podemos cultivarla. Alégrate cada vez que tu conciencia se expanda y alcances ese estado. Agradece a ti mismo por haberlo experimentado.
Sanación con amor incondicional
Antes de comprometerte a tratar a tus seres queridos o al mundo con amor incondicional, sánate a ti mismo. El primer paso es permitirte amarte a ti mismo:
- Date cuenta de que amarte a ti mismo es natural. No lo confundas con egoísmo. El egoísmo es carencia, el amor propio es plenitud.
- Ponte en primer lugar. No puedes verter agua de una jarra vacía.
- Escúchate a ti mismo. Hazte preguntas incómodas: «¿Realmente lo quiero? ¿O lo hago porque tengo miedo de parecer malo o de no ser aceptado?»
Tu Ser Superior reside en la 5ª Dimensión y te ama incondicionalmente. Cuando te conectas con esta energía, no te estás curando con un amor «lejano e inaccesible», sino que estás utilizando tu propia esencia divina. ¡Ábrete a este sentimiento innato!
Cuando empiezas a transmitir amor incondicional al mundo, puede surgir una pregunta: «¿Están preparados para aceptarlo los que me rodean?» Algunos no saben lo que es el amor, otros tienen miedo de amar debido a traumas pasados. Tu tarea no es cambiarlos. Tu tarea es compartir esta frecuencia sin apegarte al resultado. No te preocupes si las personas cambiarán o si sanarán. Como seres multidimensionales, vivimos simultáneamente en muchas realidades y tiempos. Tu onda de amor seguramente llegará a quienes la necesitan, en el momento y de la manera correctos.


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