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Si has olvidado lo que significa sentir tu Esencia, o si deseas fortalecer tu feminidad para volverte más magnética, tranquila y armoniosa, la relajación consciente y la meditación son las claves que estabas buscando.
¿Por qué perdemos la feminidad y la belleza?
Muchas mujeres notan que, con el paso del tiempo, pierden su ligereza, esa chispa de alegría y magnetismo, y acaban adoptando rasgos energéticos más rígidos. Los pensamientos, los comportamientos y, a veces, incluso el aspecto exterior comienzan a vibrar en frecuencias más masculinas que femeninas.
¿Qué ha pasado? ¿Es un componente inevitable de la vida moderna? ¿O somos nosotras mismas las que nos cargamos con responsabilidades «masculinas» sobre los hombros, para luego quejarnos de que los hombres ya no nos perciben como mujeres, sino como compañeras de batalla?
La decisión correcta: volver a la armonía
La relajación profunda y la meditación ayudan a aliviar el estrés, permitiéndote recuperar la armonía interior, la calma y la alegría. Estas prácticas permiten a una mujer volver a sentirse la Guardiana del Hogar, la Sacerdotisa del Amor, una verdadera Mujer en toda su plenitud.
En este artículo encontrarás varias meditaciones poderosas que te ayudarán a relajarte y a revelar tu Sagrado Femenino. Al realizar estas prácticas paso a paso, día tras día, aumentarás la cantidad de energía femenina dentro de ti. Esto permitirá que tu cuerpo se regenere y rejuvenezca, y que tu alma se cure, atrayendo naturalmente la atención y la admiración de la energía masculina.
Aprenderás a comunicarte con tu centro femenino (el útero), recibiendo de él guía y apoyo.
1. Meditación «Loto Celestial de la Diosa»
Para descubrir el centro de energía femenina
Esta meditación te ayudará a tomar conciencia de tu centro de poder. Al trabajar a nivel energético, estimulará el sistema hormonal, favoreciendo el aumento de las hormonas femeninas y la producción de feromonas naturales que aumentan el magnetismo. Es una práctica que permite acumular energía, mantener la juventud y la salud.
Preparación: Esta meditación se realiza mejor en la posición de las «Dos Lunas».
- Siéntate con las piernas cruzadas formando una media luna. La espalda debe estar recta, pero sin rigidez. La barbilla ligeramente bajada y la coronilla mirando hacia el cielo.
- Las manos se colocan sobre la parte inferior del abdomen, encima del pubis (zona del útero). La mano izquierda encima de la derecha. Debes sentirte cómoda; si es necesario, apoya la espalda en un soporte blando.
- Comprueba que no haya tensión en los hombros. Si la sientes, levanta los hombros lo más alto posible hacia las orejas, mantenlos ahí durante 30 segundos y luego déjalos caer de golpe.
- Relaja el abdomen.
Técnica de ejecución:
- Cierra los ojos. Siente el contacto de tu cuerpo con la superficie sobre la que estás sentada.
- Desplaza la atención y «siente» el dedo gordo del pie derecho, luego el pulgar de la mano izquierda.
- A continuación, siente el pulgar de la mano derecha y luego el dedo gordo del pie izquierdo. (Este cruce ayuda a equilibrar los hemisferios).
- Imagina un flujo de luz que desciende del cielo y entra por la parte superior de tu cabeza.
- Imagina que «respiras» esta luz. Una luz blanca y ligera llena tu cabeza, eliminando los pensamientos inútiles y purificando tu mente. La luz lava tu rostro, relaja tu frente, tus ojos y tus mejillas. Fluye por tu barbilla, relaja tu lengua, tu paladar y tu mandíbula.
- Siente esta corriente de energía atravesar todo tu cuerpo. Desciende por el cuello, relajando los hombros. Baña los antebrazos, los codos, las muñecas y las manos. Las manos se llenan de luz: esta energía elimina toda tensión en las relaciones, todo contacto negativo del pasado.
- La luz desciende por la espalda y el pecho, llenando el cuerpo de una agradable relajación, sanando y rejuveneciendo los órganos internos.
- La luz atraviesa el diafragma, entra en el estómago y relaja el abdomen, purificando los intestinos. Llena los glúteos, los ovarios y el útero.
- Sigue inhalando esta suave luz: deja que descienda por las caderas, lavando las tensiones, y fluya por las piernas hasta las puntas de los pies.
- Hay tanta luz en el cuerpo que empiezas a irradiarla a través de la piel hacia el exterior.
- En este estado, centra tu atención en las palmas de las manos colocadas sobre la parte inferior del abdomen. Siente el calor que fluye de las manos hacia tu regazo.
- Concéntrate en tu Centro Femenino (el útero). Puede aparecer como una imagen, una sensación, una flor, un color o un sonido.
- Mantén la atención allí y pregúntale a tu centro: «¿Qué es importante que sepa hoy?». La respuesta puede llegar como una intuición, un símbolo o una palabra.
- Cuando hayas terminado, da las gracias mentalmente a tu centro y sonríele. Respira profundamente, exhala y vuelve al «aquí y ahora». Estírate suavemente.
Consejo: Dibuja la imagen de tu centro femenino que apareció en la meditación. Te servirá como ancla para volver a ella cuando quieras.
2. Meditación «El néctar de miel»
Para la tonificación energética de la Yoni
Esta práctica trabaja la energía de los músculos vaginales. A nivel sutil, inicia procesos de rejuvenecimiento hormonal y aumenta la sensibilidad, permitiéndote descubrir nuevos matices del placer y percibir los flujos energéticos durante la intimidad.
Atención: Durante la ejecución, el abdomen, los músculos del ano y el perineo deben permanecer RELAJADOS. No se trata de una gimnasia física, sino energética.
Técnica de ejecución:
- Siéntate en el borde de una silla. Las piernas están dobladas a 90° y los pies bien apoyados en el suelo. Las manos están en la parte baja del abdomen.
- Cierra los ojos y observa la respiración. Deja ir los pensamientos.
- Imagina que, con cada inspiración, tu vagina absorbe un líquido de luz rosa, suave y viscoso, similar a la miel líquida o el néctar.
- Mientras exhalas, imagina que los músculos vaginales se relajan por completo. Nota: ¡No contraigas físicamente los músculos! Trabaja solo con la intención y la imaginación. Visualiza la yoni «bebiendo» este néctar rosa mientras inhalas y relajándose mientras exhalas.
- Después de unos minutos, notarás que los músculos comienzan a seguir tus pensamientos con micro movimientos imperceptibles. Imagina la vagina como una flor que absorbe el rocío o como una pajita que aspira delicadamente este néctar de luz.
- Cierre (OBLIGATORIO): Al terminar, mantén las manos sobre la parte inferior del abdomen (la derecha abajo y la izquierda arriba). Haz 36 pequeños círculos con las manos sobre el vientre, sin presionar demasiado: primero en una dirección y luego en la otra. Permanece quieta durante unos minutos, permitiendo que la energía se distribuya y se acumule en tu centro (el Dan Tien inferior). A continuación, abre los ojos.
3. Meditación «El cinturón de Afrodita»
Para activar el magnetismo y la atracción
Esta visualización te conecta con el arquetipo de Afrodita, permitiéndote sentirte irresistible, magnífica y segura de ti misma. Es un estado interior que se percibe incluso a distancia. Consejo: Enciende una vela rosa y utiliza incienso de rosa.
Técnica de ejecución:
- Túmbate cómodamente boca arriba. Brazos a lo largo del cuerpo, palmas hacia arriba.
- Respira profundamente tres veces. Imagina que tu cuerpo se vuelve ligero como una pluma y comienza a flotar.
- Debajo de ti ves un río luminoso. Desciende suavemente y descansa sobre la superficie del agua. Las olas te sostienen, te bañan y te relajan, llevándose toda la tensión.
- El río te transporta suavemente. Por encima de ti ves un cielo azul, oyes el canto de los pájaros y hueles el aroma de las hierbas. Estás a salvo.
- El río te lleva a una pequeña bahía de arena dorada. Sales del agua y ves un camino de ladrillos amarillos que se adentra en un bosque mágico.
- Caminas por el bosque, rodeada de flores maravillosas y mariposas. El camino te lleva a un claro donde se alza un templo. Es el templo de Afrodita, la diosa del amor y la belleza.
- Entra en el templo cuando te sientas preparada. Una sacerdotisa vestida de verde te da la bienvenida y te acompaña a la sala principal.
- Sobre el altar se encuentra la antigua estatua de la diosa. Lleva un cinturón mágico en la cintura. Arrodíllate en señal de respeto. La estatua cobra vida. Sus ojos esmeralda te miran con amor. Dale las gracias por la belleza y el amor que hay en tu vida.
- La Diosa se quita el Cinturón Mágico (el Cestus) y te lo entrega. Este cinturón tiene el poder de hacer que una mujer sea irresistible y magnética.
- Toma el cinturón y átalo a tus caderas. Siente literalmente su agradable peso, su calor, su poder. Observa los símbolos que están grabados en él. De nuevo esta sensación: recuerda el peso del cinturón en tus caderas.
- Da las gracias a la diosa, sal del templo y regresa por el sendero y el río hasta tu cuerpo físico.
- Respira profundamente, estírate y abre los ojos.
Cada vez que necesites sentirte atractiva y segura, recuerda la sensación física del Cinturón Mágico en tus caderas. Tu magnetismo se activará al instante.


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