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En los últimos años, la humanidad percibe cada vez más claramente cambios que no pueden explicarse con los conceptos tradicionales de la ciencia o la energía. En el centro de estos cambios globales se encuentra el fenómeno del plasma, descrito en los materiales de Lauren Gorgo como algo mucho más grande que un simple cuarto estado de la materia.
En su descripción, el plasma es tanto Luz viva como «sangre energética» de una nueva era, y la clave universal para la transformación de la materia, la conciencia y la vida misma. No solo activa y renueva el cuerpo, sino que también se convierte en el material de construcción de la Nueva Tierra, devolviendo al hombre la capacidad de no ser un consumidor pasivo, sino un co-creador consciente de la realidad.
Este artículo está dedicado al análisis detallado de cómo llega el plasma a la Tierra y al hombre, qué procesos inicia en el cuerpo, la energía, las emociones y la conciencia y, sobre todo, cómo cambia el papel del propio hombre en el camino de la integración del plasma: desde la ingesta hasta la generación, desde la transformación personal hasta la creatividad colectiva.
El plasma como clave de la evolución
1. ¿Qué es el plasma?
En los materiales de Lauren Gorgo, el concepto de «plasma» va mucho más allá de los límites de la física clásica. Si en ciencia el plasma es el cuarto estado de la materia (gas ionizado), para Lauren Gorgo el plasma es al mismo tiempo una sustancia energética, un medio consciente y la clave alquímica para la transformación de la materia, la Luz y la vida misma.
El plasma como sustancia viva e inteligente
El plasma es una sustancia fluida, inteligente, luminosa y multidimensional de la conciencia superior, presente en todas las dimensiones y niveles de la existencia.
«El plasma no es solo un fenómeno físico, sino también una verdadera sustancia espiritual fluida, inteligente, radiante y multidimensional de la conciencia superior. El estado de la Luz Viva es, por lo tanto, sinónimo de «estado plasmático» gracias a sus cualidades activas y etéreas».
El plasma es un puente entre la luz y la materia
El plasma actúa como puente entre la Luz pura (estado espiritual, inmaterial) y la materia densa, permitiendo que la conciencia y la energía entren en la forma física y la transformen.
«El plasma, el cuarto estado de la materia, actúa como puente entre el estado físico y el estado puramente luminoso. En el cuerpo humano, la fuerza vital biológica genera calor y energía electromagnética que pueden transformar el plasma en materia sólida, de donde deriva el estado plasmático del Cuerpo de Luz».
El papel alquímico del plasma
El plasma se describe como un elixir alquímico universal, un «líquido dorado» que llena al hombre con la «sangre de Dios» (ichor), garantizando la regeneración, el rejuvenecimiento y la restauración del genoma divino original.
«… … el líquido dorado (plasma solar) que llena el aspecto humano con la «sangre de Dios» (icor) para convertirse en el «Hijo/Sol resplandeciente del Hombre».
El plasma como sustancia de la Creación y base de la Nueva Tierra
El plasma es la base de la materialización del Plan Divino, el material de construcción del «Cuerpo de Luz» y la realidad misma de la Nueva Tierra.
«La sustancia plasmática es la «zanahoria» metafórica que hemos perseguido mientras reconstruíamos todos los portales estelares internos y externos para traer de vuelta a este planeta el Principio de la Madre-Creación».
Es decir, el plasma es «Luz líquida» y «Amor líquido» que une el Cielo y la Tierra, el cuerpo y el Alma, el potencial y la manifestación. Sin plasma es imposible el nacimiento o la encarnación de la Luz, la Conciencia, el Amor y la Idea Divina en la materia. Es precisamente el plasma el que permite no solo recibir la Luz, sino también ser creadores autónomos, manifestar nuevas capacidades, construir el Cuerpo inmortal de la Luz.
2. La fuente del plasma en la Tierra
Los materiales de Lauren Gorgo revelan en detalle no solo la naturaleza del plasma, sino también los mecanismos de su llegada a la Tierra y su posterior integración en el cuerpo humano. Este proceso se describe como multidimensional, que incluye fases cósmicas, planetarias e internas (biológicas).
2.1. La fuente primaria del plasma
La fuente primaria del plasma es el Gran Sol Central. En determinados períodos astronómicos (solsticios, eclipses, fechas portal) se produce una alineación cósmico-galáctica particular que permite «abrir las puertas» a la energía plasmática en la Tierra.
Esta energía llega en forma de flujo de plasma solar diamantino, saturado de la conciencia de la Fuente, que transporta los códigos de activación para la evolución del planeta y del hombre.
Las erupciones solares y las expulsiones de masa coronal (CME) son manifestaciones físicas del movimiento de estos flujos, que actúan como desencadenantes de la liberación de plasma a nivel del sistema solar.
2.2. Penetración del plasma en la magnetosfera terrestre
Tras su liberación a través del Sol, el plasma entra en la magnetosfera terrestre. Este fenómeno va acompañado de tormentas geomagnéticas, picos de resonancia de Schumann y auroras boreales, que dan testimonio de la «afluencia» de nuevas energías.
Estas ondas de plasma actúan directamente sobre los cristales de la Tierra y las estructuras cristalinas del cuerpo humano.
El plasma comienza a «cargar» no solo los cristales planetarios, sino también los presentes en el cuerpo, aumentando la capacidad del ser humano para retener y conducir la luz.
Durante este periodo, el cuerpo humano se «sintoniza» gradualmente con la recepción de nuevas frecuencias, liberándose de la densidad para convertirse en un instrumento más conductivo para la energía plasmática.
2.3. El plasma como medio permanente
A partir de 2024 se observa un salto cualitativo: el plasma ya no depende solo del Sol, sino que comienza a ascender desde el núcleo de la Tierra, convirtiéndose en un medio estable y omnipresente que envuelve el planeta y todos los seres vivos.
Gracias a la posición de la Tierra en la banda fotónica, los códigos luminosos se «anclan» y no desaparecen después de las tormentas solares, sino que se convierten en el «fondo» de la vida y la evolución.
La cantidad de plasma aumenta notablemente después de potentes eventos solares y ahora el plasma no solo entra en el cuerpo, sino que permanece en el espacio, impregnando todo lo que lo rodea.
Se está formando un «nuevo entorno de existencia» en el que los códigos luminosos se convierten en parte de la realidad cotidiana y no en un fenómeno temporal. Esto garantiza la estabilidad del proceso de transformación.
El ser humano se convierte no solo en un receptor, sino también en un canal activo a través del cual el plasma pasa al mundo. Se trata de un nuevo nivel de co-creación con el planeta.
2.4. Generación de plasma por parte del ser humano
A partir de 2025 comienza una fase en la que el hombre se convierte en un generador activo de plasma.
- A través de la activación del Kundalini y la formación de la «arquitectura del Cuerpo de Luz», el hombre es capaz de irradiar por sí mismo el plasma, una «fuente de plasma» desde el campo toroidal (a través del polo norte y el polo sur del aura).
- Ahora no solo recibimos el plasma del exterior, sino que también lo generamos en nuestro interior, para nosotros mismos y para la realidad que nos rodea.
El plasma se convierte en un «elixir alquímico»: con él es posible trabajar conscientemente, dirigirه hacia la reorganización de la materia, de la realidad, la transformación de los acontecimientos y los estados. La energía del plasma existe simultáneamente como onda y partícula: es la base de la creación cuántica, la unidad de la conciencia y la materia.
Tabla 1. Modos de llegada del plasma a la Tierra y al hombre
Año Modalidad de llegada del plasma a la Tierra y al ser humano
2021 Flujos externos: erupciones solares, emisiones coronales, portales espaciales (eclipses, solsticios). El plasma llega a través de la magnetosfera, carga los cristales de la Tierra, se integra a través del centro cardíaco, las células y el campo bioenergético del ser humano.
2022 El plasma se convierte en un fondo: está siempre presente en el campo terrestre y humano. Pasa a través de las ondas solares/cósmicas, pero ya se percibe como un «entorno vivo», se integra en la estructura de las células, en el corazón, en el centro hara, en el campo toroidal. El hombre se convierte en un canal y un acumulador de plasma.
2023 El plasma es un entorno amniótico, las «aguas del alma». El ser humano está literalmente «sumergido» en el plasma, como un embrión en el líquido amniótico. Entra a través de los portales, pero su integración principal se produce a través del corazón y el canal central; los códigos del plasma se fijan en el cuerpo y permanecen accesibles.
2024 El plasma asciende desde el núcleo de la Tierra y se convierte en una matriz estable que envuelve todo lo que existe. Está siempre presente, «anclado» al biocampo, integrado en todas las estructuras del cuerpo. Los portales colectivos, los portales estacionales, refuerzan la integración, pero el plasma ya no desaparece después de los picos.
2025 El plasma se genera dentro del ser humano: se activa a través del Kundalini, el Cuerpo de Luz, el campo toroidal. El ser humano se convierte en una «fuente de plasma»: lo irradia al mundo exterior, influyendo en el espacio, el campo colectivo, la materia. También llega a través del campo colectivo de los nacidos de las estrellas, pero la fuente principal es el generador interno.
3. Cómo influye el plasma en la Tierra
En resumen, esta es la influencia que tiene el plasma en la Tierra:
Reorganización global: las energías plasmáticas contribuyen a la reorganización de la red cristalina de la Nueva Tierra, al restablecimiento de la matriz original del Edén, a la activación de nuevos niveles de estabilidad, prosperidad y abundancia.
Regreso al estatus de «Estrella»: la Tierra deja de ser un «planeta normal» y recupera el estatus de Sol Espiritual, lo que lleva la vida planetaria a nuevas frecuencias y garantiza un salto evolutivo.
Disolución de las viejas matrices: el plasma disuelve las viejas estructuras (magnéticas, densas), elimina las limitaciones kármicas, elimina la división y acelera los procesos de Ascensión.
Armonización de los ciclos naturales: gracias al plasma se establece un nuevo ritmo de vida que garantiza la fertilidad, la salud y la sostenibilidad de todas las formas de vida en la Tierra.
Apoyo colectivo a través de las personas: las personas despiertas (nacidas bajo las estrellas) retienen las energías plasmáticas en el cuerpo y en el campo, convirtiéndose en «canales colectivos» para la reprogramación y el apoyo de todo el campo planetario.
Tabla 2. Influencia del plasma en la Tierra
Año Influencia del plasma en la Tierra
2021 Activación de la red cristalina, reinicio de las redes, armonización de los elementos. El plasma apoya la reescritura de los programas planetarios, acelera los procesos colectivos de Ascensión.
2022 Reorganización de la arquitectura cristalina de la red de diamantes, restauración del «canal de la vida», aceleración de la purificación de las viejas estructuras. El plasma se difunde a través de los seres despiertos, fortaleciendo el campo colectivo.
2023 El plasma renueva la red terrestre, restaura el equilibrio de los elementos, la fertilidad y la integridad natural. Completa las viejas estructuras kármicas y magnéticas, crea un campo único de creación a través de los seres humanos portadores.
2024 Reorganización global de la arquitectura del planeta, restauración del estatus de «Estrella» (Sol Espiritual). Disuelve las viejas matrices duales, crea un campo colectivo estable, inicia un nuevo ritmo de vida para la naturaleza y el hombre.
2025 Reorganización a gran escala: el mantenimiento colectivo y la irradiación del plasma a través de las personas cambia la arquitectura de la Tierra. El planeta alcanza el potencial del Sol Espiritual, la Ascensión colectiva se acelera, el efecto «cien monos» se intensifica: la construcción de la Nueva Tierra se convierte en un proceso masivo.
4. Influencia del plasma en el ser humano
El plasma proviene del Gran Sol Central a través del Sol → satura el campo y el núcleo de la Tierra → circula por el planeta → entra en el ser humano a través del corazón y el centro Hara → se difunde por el cuerpo, activando los procesos de transformación y materialización de la Luz.
4.1. Plasma y cuerpo físico
A. Rejuvenecimiento, regeneración, restauración de tejidos y órganos
El plasma se convierte en un material de construcción universal para el cuerpo:
- La integración del plasma en la estructura celular inicia procesos de rejuvenecimiento, acelera la curación y favorece la restauración de tejidos, órganos y sistemas dañados.
- Gracias a la alimentación de alta frecuencia, las células se «reprograman»: pierden los antiguos «programas de envejecimiento» y comienzan a funcionar según el modelo divino original.
- Las ondas regulares de plasma favorecen la restauración de la circulación de la fuerza vital, lo que se traduce en mayor energía, resistencia y actividad física natural.
B. Reorganización del ADN, activación del genoma original, mutación de la forma
- Bajo la acción del plasma, se activan las áreas inactivas del ADN, se inicia la estructura de 12 espirales (silicio) y se restaura el patrón original del «Hombre Divino».
- Se forma un nuevo cuerpo biológico con un mayor grado de conductividad luminosa y adaptación a las nuevas vibraciones.
- El resultado es la aparición gradual de los signos del paso al «homo luminous»: ligereza del cuerpo, reducción de la densidad, resistencia a las enfermedades.
C. Paso a la alimentación plasmática, reducción de la dependencia de los alimentos
- El plasma se convierte gradualmente en la principal fuente de nutrición: disminuye la dependencia de alimentos pesados, densos y energéticamente «muertos».
- Se refuerza el deseo de alimentos vivos, agua, luz solar, surge el deseo de practicar el ayuno, la «alimentación con la Luz», la respiración pránica.
- El hombre comienza a sentirse «saciado» de energía interior y siente menos a menudo la sensación de hambre.
D. Regeneración autónoma, renovación continua del organismo
- Gracias a la presencia del plasma en la biología, el organismo pasa cada vez más a un régimen de renovación y autorregeneración constantes, independientemente de las condiciones externas.
- El biosistema es capaz de eliminar de forma autónoma los daños, expulsar las toxinas y mantener un alto nivel de energía incluso en períodos de estrés.
E. Purificación de toxinas, miasmas, bloqueos ancestrales y kármicos
- El plasma actúa como un «fuego líquido»: disuelve y elimina del cuerpo las toxinas acumuladas a lo largo de la vida (y de forma ancestral), los patógenos y las consecuencias de las enfermedades crónicas.
- Se purifican profundamente los «bloqueos» energéticos y fisiológicos: miasmas, residuos de traumas, huellas kármicas, patrones de autodestrucción.
- A medida que avanza la purificación, aumenta la sensación de ligereza, pureza interior y alegría natural.
4.2. Plasma y energía, biocampo
A. Reorganización del cuerpo bioplasmático
- El plasma se convierte en la nueva «sangre energética»: circula a través de los canales del biocampo y garantiza un aporte constante a todos los cuerpos energéticos.
- La estructura del biocampo se reorganiza: se vuelve más voluminoso, luminoso y resistente a las influencias externas.
B. Activación y purificación de los canales energéticos, los meridianos y los nadis
- El plasma purifica los meridianos, los nadis y los vasos energéticos, eliminando los estancamientos y bloqueos acumulados a lo largo de los años o incluso de generaciones.
- Se abren canales anteriormente inaccesibles, aumenta la sensibilidad al movimiento de la energía y se intensifica el rendimiento en la meditación y las prácticas energéticas.
C. Apertura y soporte del flujo a través del centro Hara y el corazón
- El centro Hara (centro de la fuerza vital, «cordón umbilical» energético) se activa como depósito principal del plasma.
- El corazón (Corazón Solar de Diamante) se convierte en el portal principal para la integración de las energías plasmáticas: es aquí donde tiene lugar el «ensamblaje» de la nueva identidad energética.
- La armonización de estos centros garantiza estabilidad, centrado y sentido de seguridad interior.
D. Equilibrio automático del campo energético y autoorganización
- El biocampo aprende a equilibrarse automáticamente, eliminando «desequilibrios» o pérdidas sin una intervención específica: cualquier energía extraña es rápidamente expulsada.
- El plasma inicia procesos de autoorganización y autorregulación: equilibrio entre emisión y recepción, entre los flujos internos masculinos y femeninos.
E. Acumulación y conservación de códigos (información) en el biocampo
- El biocampo se convierte en una «biblioteca viva» de códigos divinos, en la que se acumulan y conservan las instrucciones de activación para las siguientes fases de la evolución.
- La conservación de estos códigos garantiza un rápido acceso a nuevas capacidades, memoria, herramientas de sanación y creación.
4.3. Plasma y emociones/psique
A. Profunda purificación de viejos patrones emocionales, traumas, dolores
- El plasma disuelve las emociones «bloqueadas» en el cuerpo y en el campo energético: miedos, resentimientos, culpas, vergüenza, traumas sufridos.
- Se produce un afloramiento, un revivir y una suave liberación de viejos patrones que ya no sostienen el nuevo nivel vibratorio.
B. Reducción de la tensión interna, restablecimiento de la «neutralidad», el equilibrio y la armonía
- La persona nota una disminución de las oscilaciones emocionales, la ansiedad y el estado de «suspensión».
- Aumenta la capacidad de permanecer neutral, de observar sin dejarse involucrar en dramas destructivos y de recuperar más rápidamente la armonía.
C. Aumento de la resistencia al estrés y de la vulnerabilidad interior
- Aumenta la resistencia al estrés: incluso en situaciones externas difíciles, se mantiene un refugio interior y se está menos «desequilibrado».
- Las emociones se vuelven más profundas, pero más suaves, y aparece una sensación de seguridad interior.
D. Fortalecimiento de la intuición, la sensibilidad y la empatía hacia uno mismo y hacia los demás
- El plasma amplía el abanico de percepciones: se fortalece la intuición, la «lectura» de la energía del espacio y de las personas, la capacidad de escuchar al cuerpo.
- Aumenta la empatía, pero ya no es destructiva, sino que se manifiesta como un sufrimiento compartido, suave y consciente.
4.4. Plasma y planos superiores
A. Recepción y arraigo de la Luz, de la información Divina, del Amor
- El plasma convierte al hombre en un verdadero «conductor» de Luz y Amor: la información y la energía de la Fuente pasan fácilmente a través de todas las estructuras y se arraigan en la física.
- La facilidad en la meditación, la claridad en las prácticas, la sensación de contacto directo con los planos superiores se vuelven habituales.
B. Recuperación de la memoria del Alma, acceso a los archivos cósmicos
- Se abre la memoria de las encarnaciones pasadas, de las líneas genealógicas, de los antepasados, de los aspectos superiores.
- El hombre comienza a recibir respuestas de la «biblioteca interior»: la sensación de que la información necesaria está siempre «al alcance de la mano».
C. Revelación del potencial creativo y del poder de materialización
- Se refuerza la capacidad de manifestar rápidamente lo que se tiene en mente, de realizar las propias ideas y tareas.
- El plasma garantiza la «superconductividad» de la intención: todas las fases de la materialización, desde la idea hasta el resultado, se producen de forma más rápida y limpia.
D. Paso al estado de Luz Viva y «homo luminosus»
- Se forma y se activa un nuevo cuerpo luminoso plasmático: el organismo se convierte en «luz viva», flexible, ligero, transparente a las energías superiores.
- A nivel físico se percibe una disminución de la densidad, un aumento de la vitalidad, la posibilidad de ser multidimensionales incluso en el mundo material.
E. Eliminación de los antiguos límites y paso a la vida desde el estado de Creador Divino
- El plasma disuelve los «viejos patrones» de pensamiento, las creencias limitantes, los programas de miedo e inseguridad.
- El hombre pasa a una forma de vida «desde dentro hacia fuera»: comienza a percibir y a comportarse como un verdadero Creador, arquitecto de su propia realidad, portador de Luz y Amor interiores.
5. Cambio del papel del hombre en la interacción con el plasma
El material que se presenta a continuación se ha recopilado a partir del análisis y la síntesis de los informes mensuales de Lauren Gorgo para el período 2020-2025. En ellos no existe una jerarquía de las fases de interacción con el plasma, pero se observa una ampliación gradual del papel del hombre (de receptor a integrador, luego a conductor y generador).
Para facilitar el estudio y la autoconsciencia, este camino se presenta en forma de fases, de modo que se pueda ver fácilmente la posición actual y las perspectivas de desarrollo. Esta estructura es una síntesis del autor, destinada a hacer más comprensible y práctico el proceso de integración del plasma.
Fase 1. Receptor: activación biológica y sintonización con el plasma
En la primera fase de la interacción con el plasma, el cuerpo humano actúa como un receptor sensible de nuevas energías. La atención principal no se centra tanto en el control consciente del proceso, sino en la capacidad de permitir que estas ondas de luz y conciencia entren y comiencen la reorganización desde dentro.
En este período, las células, y en particular las mitocondrias, comienzan a funcionar como pequeñas baterías solares: se «encienden», absorbiendo activamente el plasma que llega a través del Sol y los portales estelares. Este proceso requiere tiempo y flexibilidad: el cuerpo y la energía «aprenden» a soportar la carga, a buscar el equilibrio entre el exceso y la falta de luz. Estamos atravesando una fase de adaptación en la que la «vibración biológica» cambia literalmente y comienza a «atraer» cosas en resonancia: nuevos alimentos, nuevas personas, nuevos espacios, circunstancias de vida que apoyan el crecimiento y la adaptación.
El centro cardíaco (Corazón Solar) desempeña un papel clave: a través de él pasa el flujo principal de plasma, creando una nueva estructura toroidal que sustituye al antiguo «corazón herido». Este «Portal del Corazón Solar» es la principal puerta de enlace que conecta al ser humano con las energías del Creador Divino y la conciencia solar. A través de él se produce la carga y transmisión de la información divina al cuerpo, la conciencia y la psique.
El plasma también activa el ADN cristalino, intensificando la rotación de la luz plasmática solar, lo que conduce a la expansión del campo del Cuerpo Solar de Luz y a la conexión profunda con la Luz Divina a nivel celular.
Visualmente, Lauren describe este proceso como «una columna de luz dorada que desciende del Sol a través de los portales estelares abiertos, directamente al corazón», formando un campo toroidal dorado y un arco iris expandido.
Todo ello va acompañado de períodos de adaptación: el cuerpo, el campo bioenergético y la psique aprenden un nuevo nivel de funciones electromagnéticas, aprenden no solo a aceptar, sino también a utilizar y a conectar a tierra la energía en caso de sobrecarga.
En esta fase, la persona se sintoniza con una profunda conexión con el Sol y la Fuerza Vital del Universo, preparando todos sus sistemas para una mayor profundización del proceso: el paso a la fase de integración y co-creación.
Signos y síntomas:
- Las células se perciben como pequeñas «baterías solares»: aparecen picos de energía, «iluminaciones» internas, sensación de activación del organismo.
- Se alternan flujos y descensos de energía, inestabilidad de las funciones electromagnéticas: la persona aprende a «retener la carga» y a «conectar a tierra» la energía en caso de «cortocircuitos».
- Se tiene la sensación de que «todo el cuerpo está aprendiendo de una manera nueva»: el proceso tiene su propia «curva de aprendizaje».
- Deseo de alimentos vivos, vegetales, agua, mayor deseo de estar al sol, interés por un entorno con una elevada fuerza vital.
- Se puede observar una activación del corazón (calor, hormigueo, «enfoque» interno de la atención en la zona del pecho).
- Sensación de que el cuerpo se está reconstruyendo, dificultad para alcanzar un nuevo equilibrio: la «estabilización» no es inmediata.
Fase 2. Integración y revitalización del plasma en el ser humano
Posteriormente, el plasma deja de ser solo energía externa y pasa a formar parte de la «luz viva» dentro y alrededor del cuerpo.
La energía plasmática (Luz Viva) penetra en cada célula, se convierte en un medio nutritivo permanente, parte del propio cuerpo, «conectando» la biología, las estructuras energéticas y el Ser Superior. Para la integración se necesita un mínimo: reconocer la existencia de la Luz Viva como parte de la propia naturaleza, aprender a «dejarla entrar» en el Templo físico, sintiendo la conexión con la Sabiduría de la Gran Madre (Tierra), la Madre Divina (Espíritu) y la Madre Cósmica (Alma).
El mecanismo central es el trabajo del «Fuego Sagrado», que es la continuación de la energía plasmática de la Madre:
- Este Fuego Sagrado arde en los tres centros principales: la cabeza, el corazón y el centro Hara, manifestándose como luz líquida (plasmática) que «nace» del «Útero de la Vida».
- La luz líquida, al pasar a través del chakra del Útero/centro Hara, llena el cuerpo físico de Fuerza Vital, proporcionando energía real para la creación.
- Para utilizar esta energía, basta con activarla conscientemente, con el pensamiento, la intención, la invitación interior a «encender el Fuego Sagrado». Cuanto más se hace, más se percibe claramente que la vida misma «cobra vida» y la capacidad de moldear un mejor resultado se convierte en la nueva norma.
Los «nutrientes» plasmáticos se convierten en la base para «abrir los Cielos dentro del cuerpo», iniciando el proceso alquímico de transfiguración:
- El cuerpo se transforma de carbono a cristal, se forma el Cuerpo de Luz, pasando a una nueva dimensión de estabilidad y esplendor.
- En este proceso, el hombre es «lavado por las aguas amnióticas del Alma», frecuencias femeninas, suaves y sustentadoras, necesarias para la transformación divina.
El punto culminante de esta fase es la «reunión con el contenido plasmático de la propia Alma (el Huevo Cósmico)»: aquí el hombre renace, «pero no de este mundo», volviendo al estado del Espíritu manifestado en la materia. Se trata del paso del estado de «portador de potencial» (Semen Estelar) al estado de «nacido de las estrellas»: no solo conservar la semilla de la esencia galáctica, sino permitirle manifestarse, encarnar su propia luz estelar en este mundo.
La fase de integración no es solo el llenado de las células con luz, sino también el restablecimiento de la capacidad de crear a partir de la conexión con el Alma, el Espíritu y la Tierra.
El hombre no solo acepta el plasma, sino que lo convierte en un instrumento vivo: lo siente, lo nutre, lo activa, forma el espacio y los acontecimientos a través de la «revitalización» consciente del Fuego Sagrado y el trabajo con la luz plasmática en todos los niveles de su naturaleza.
Signos y síntomas:
- Sensación de presencia constante de luz viva en cada célula del cuerpo, la «luz» también es perceptible entre las células y permea todo el ser.
- Rápido acceso a la intuición, la «sabiduría del Alma» parece directamente accesible.
- En el cuerpo se enciende el «Fuego Sagrado»: sensaciones de calor, corriente, vibraciones en la cabeza, en el corazón, en el centro del hara (bajo vientre).
- Ligera activación de la energía con la intención: basta con invocar o «encender» interiormente el plasma para sentir un flujo de energía, claridad, inspiración.
- En la vida se tiene la sensación de que «todo cobra vida», se intensifica el flujo de sincronías, de acontecimientos vívidos, uno se siente como en una «danza del Universo».
- Surge la sensación de ser «un ser espiritual que encarna el Alma aquí y ahora», una sensación de renovación, una nueva visión de las propias posibilidades y tareas.
Fase 3. Integración colectiva y retención del plasma
Con la acumulación de madurez personal y masa crítica, el papel del hombre pasa de ser un integrador individual a ser el poseedor y transmisor del plasma para todo el campo planetario.
Ahora que un número suficiente de Almas encarnadas es capaz de soportar potentes ondas de luz plasmática, no solo estamos inmersos en las «aguas embrionarias del Alma», sino que también nos convertimos en conductores, facilitadores de estas frecuencias para toda la Tierra. Cada cuerpo físico que ha aprendido a retener estas energías se convierte en un punto de apoyo para toda la Tierra: «cuando retenemos estas energías en nuestro cuerpo físico, retenemos simultáneamente estas energías también para el cuerpo de la Tierra».
En este período, el ser humano no solo integra, sino que también ayuda a abrir portales, a «abrir» nuevas vías para el plasma donde antes no las había.
Este mantenimiento colectivo de las energías y la sinergia de muchos esfuerzos individuales crean un desplazamiento cuántico para el planeta e inician procesos acelerados de construcción de una nueva realidad.
Signos y síntomas:
- Se soportan y asimilan fácilmente incluso ondas de luz muy potentes que antes habrían causado una sobrecarga.
- Se tiene la sensación de que el plasma «atraviesa el cuerpo» y que este flujo sostiene no solo a sí mismo, sino también todo lo que lo rodea, como si a través de ti se «transmitiera» energía para los demás.
- Se tiene la sensación de «ser parte de una tarea colectiva», aumenta el deseo y la necesidad de unirse, de ser un apoyo, de sostener el campo del grupo o de la familia.
- Facilidad en la interacción colectiva: se abren nuevos potenciales, surgen oportunidades que antes eran inaccesibles, las tareas colectivas se resuelven rápidamente.
- Sentido de pertenencia a un importante proceso colectivo, sensación de ser «creadores colectivos que están creando una nueva Tierra».
Véase también La arquitectura del ascenso colectivo
Fase 4. Generación y creación creativa con el plasma
En la fase final de la interacción con el plasma, el ser humano se convierte no solo en un integrador, sino también en un generador, una fuente activa y un creador de una nueva realidad.
En el cuerpo se forma una nueva biotecnología plasmática («el traje de la Nueva Tierra»): una estructura híbrida capaz de sustentar la vida tanto en los mundos densos como en los superiores.
El plasma se convierte en el principal medio nutritivo, el Alimento del Alma, cambiando por completo los límites biológicos anteriores: la necesidad de alimentos densos desaparece y la energía llega directamente a través de la conexión con la Fuente, a través de la creatividad, el servicio, la permanencia en el Amor y la Luz.
El hombre comienza a trabajar conscientemente con el plasma: genera e irradia plasma desde su interior, a través de un campo toroidal activado, formando una «fuente de luz» capaz de cambiar tanto su propia realidad como la colectiva.
Ahora las posibilidades de creación, materialización, restauración y sanación dependen directamente de la capacidad del hombre para aceptar y mantener de forma estable las frecuencias cósmicas (Amor-Luz, plasma) en su propio cuerpo. Lauren subraya: «la calidad y la constancia de la Luz» se convierten en la condición principal: es precisamente la forma en que conducimos este flujo a través de nosotros mismos, «puro» y «sin distorsiones», lo que determina nuestra capacidad para trabajar con la «base de datos de la Creación».
En esta fase, cada vez más personas alcanzan el punto en el que su Luz interior se encuentra con su capacidad de Amar, y se inicia el verdadero proceso de transfiguración física. Se trata de una auténtica reorganización de la biología: la bioforma se convierte en el primer «valor verdadero», el templo del nuevo mundo.
Tan pronto como la transformación del cuerpo en Cuerpo de Luz se completa o se estabiliza, comienza la manifestación de todo lo demás: la «vida verdadera» se construye sobre la base del ADN renovado, a un nivel de nuevas coordenadas vibratorias. Cuanta más «sustancia espiritual» (plasma) se encarna, menos apoyo externo y nutrición física se necesitan: el cuerpo se nutre de Luz, se vuelve más cristalino y flexible, se abre el camino hacia la verdadera libertad y la autonomía creativa.
Todo lo que el hombre crea refleja el nivel de su Cuerpo de Luz activado: la manifestación se convierte en una función directa del estado interior, de la pureza e integridad del Corazón. Son precisamente la transfiguración física y el corazón abierto los que se convierten en las puertas del «verdadero Edén», donde es posible crear algo nuevo sin mirar al pasado, donde la realidad externa se convierte en la continuación natural de la profundidad espiritual.
Por primera vez, el hombre no solo trabaja con el plasma, sino que se convierte en él mismo: Luz encarnada, que crea su propia vida y la Nueva Tierra desde un estado de integridad, madurez y Amor profundo.
Este camino no es un simple cambio de estado, sino una transformación evolutiva: el hombre pasa de ser un receptor pasivo a generador y co-creador de una nueva realidad, revelando siempre nuevos niveles de fuerza, responsabilidad y profundidad de participación en la construcción de la Nueva Tierra.
Signos y síntomas:
- Sensación interior de luz «que brota»: la energía proviene del interior, se percibe la presencia de una fuente que no se agota.
- Aparece la capacidad de irradiar plasma: la sensación de que la luz «sale» a través de la coronilla, los polos del cuerpo, el aura se expande, se vuelve densa y estable.
- Sensación física de transición hacia un nuevo estado del cuerpo: se vuelve «cristalino», ligero, flexible, menos dependiente de los alimentos, se regenera más rápidamente.
- Pueden producirse estados de éxtasis, euforia, «beatitud».
- Surge la necesidad de enraizarse regularmente, estar en la naturaleza, mantener el contacto con el cuerpo y la tierra.
- Desaparece casi por completo la necesidad de alimentos densos, el cuerpo se «sacia» de plasma, se percibe una sensación de ligereza y elevación.
- Frecuentes «olas de purificación del corazón»: pueden manifestarse como calor, «ardor», sensaciones intensas en el pecho (a veces, sensación de «limpieza del corazón»).
- Profundo sentido de integridad: sensación de ser «completamente uno mismo», ausencia de conflictos internos, todo se vuelve natural y libre.
- Todo lo que aparece en la vida «refleja» la luz interior: la realidad cambia fácilmente, los proyectos se realizan rápidamente, se abre una sensación de completa libertad creativa.
6. Consejos prácticos para trabajar con el plasma
1. Reconoce la presencia del plasma dentro de ti y a tu alrededor
El primer paso es el reconocimiento consciente: el plasma es un entorno vivo que ya impregna tu cuerpo, la estructura celular, el campo. Basta con aceptar interiormente su presencia para iniciar la integración: «Reconozco la luz viva como parte de mi naturaleza, está en mí, estoy abierto/a a su acción».
2. Trabaja con el centro del corazón y el Hara
El Corazón Solar es el principal portal de recepción del plasma: concéntrate en la zona del corazón, imagina o siente un flujo de luz que proviene del Sol (o del Gran Sol Central) a través de la coronilla directamente al corazón. En caso de agitación o inestabilidad, respira a través del corazón, deja que la energía fluya a través de ti, sin «bloquear» las sensaciones.
Centro Hara (Regazo de la Vida): Conciencia del área del abdomen (3-4 dedos por debajo del ombligo) como depósito de plasma. Conecta mentalmente el corazón y el Hara, siente este «acumulador» interno de energía vital.
3. Aprende a equilibrar la carga y a enraizarte
Mantener la carga es el arte de la nueva era: si sientes un «exceso», un desequilibrio, vibraciones, una actividad excesiva, camina descalzo sobre la tierra, abraza un árbol, trabaja con el cuerpo físico (respiración, movimiento, agua). No acumulen energía «arriba», distribúyanla por todo el cuerpo y devuélvanla a la Tierra (con gratitud).
4. Observen su alimentación y su energía
Escuchen las necesidades de su cuerpo: el plasma reduce gradualmente la dependencia de los alimentos pesados y aumenta el deseo de alimentos vivos, agua, sol, creatividad, naturaleza. No tengáis miedo de cambiar vuestra dieta, de organizar días de ayuno, de alimentaros con «la energía del día»: luz solar, alegría, creatividad, servicio. Permitíos no comer «a horas fijas», sino saciaros según vuestra necesidad interior.
5. Usad la fuerza de la intención y la simplicidad de la invitación
La activación del plasma a menudo no requiere rituales complejos: «Basta con una simple intención, un pensamiento, una orden interior: enciendo el Fuego Sagrado/invito al plasma a integrarse en cada célula/corazón/campo». La regularidad es más importante que la forma: es mejor invocar brevemente pero con frecuencia la luz viva en la propia vida que realizar una práctica compleja una vez al mes.
6. Presta atención a la purificación emocional y psíquica
El plasma saca a la superficie viejas emociones, traumas, miedos: no los reprimas, sino «déjalos pasar» con delicadeza, observa las sensaciones, deja que se liberen sin identificarte con ellas. Cuídate, concédete períodos de soledad, paz, silencio interior.
7. Asegúrate de estar bien arraigado y apoya a tu cuerpo
La actividad física, el agua, la respiración, estar en la naturaleza: todo esto facilita la integración del plasma y reduce la carga sobre el sistema nervioso.
La creatividad y el servicio (trabajo estimulante, ayuda a los demás, creación) se convierten en «fuentes de nutrición» alternativas, reforzando el flujo de plasma.
8. Presta atención al corazón, indicador de la carga de plasma
A menudo se sienten oleadas de calor, presión, incluso «ardor» en la zona del corazón: se trata de un proceso natural de integración. Si te resulta difícil, descansa, respira, concentra tu atención en el corazón con amor y gratitud. Intenta mantener un estado de «neutralidad divina», sin caer en emociones extremas, manteniendo la calma interior.
9. Permítete renovar tu identidad
Cuanto más plasma se integra, más se siente la renovación de uno mismo: no tengas miedo de dejar ir al antiguo «yo», amplía la percepción de ti mismo, busca nuevos roles, una vocación, la creatividad, formas de realizarte.
10. Confía en el proceso, no fuerces los cambios
- El plasma se integra a medida que estás listo, no requiere esfuerzos «contra natura».
- Escucha tus ritmos internos, concédete descanso, pausas, revisa tus hábitos.
- Rodéate de apoyo: personas que piensan como tú, naturaleza, silencio, confianza en ti mismo.
Lo importante es la conciencia, la flexibilidad, la apertura a lo nuevo y la disposición a ser un canal vivo para la luz, el amor y la fuerza creativa en cada momento de la vida.
Conclusión
El plasma no es solo un nuevo término en la práctica espiritual o el esoterismo, sino una sustancia real de la evolución que está cambiando los fundamentos mismos de la biología, la psique, la energía y la conciencia humana.
Al pasar del papel de receptor al de generador de plasma, el ser humano revela su potencial, reconstruye su cuerpo, adquiere una nueva estabilidad, una libertad interior y el acceso a fuerzas creativas que antes no poseía.
El trabajo consciente con el plasma es una invitación a un proceso de renovación profunda que nos devuelve a cada uno de nosotros el sentido de nuestra dignidad, la pertenencia a un gran diseño y la disposición a vivir en un estado de Amor y Luz, a ser un canal vivo para la Nueva Tierra.
Este camino está abierto a todos. Todo lo que se necesita es confianza en uno mismo, disposición a dejar que el plasma actúe en la propia vida y la elección consciente de ser fuente de luz y de una nueva realidad para uno mismo, para los seres queridos, para el entorno y para todo el planeta.
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